viernes, abril 13, 2018

FUCK MEEEEEE!!!!!!: Posesiones Demoniacas y Exorcismos en el Cine (Parte 4)



Entes de que tuviera que ausentarme del blog por motivos de trabajo, estábamos conociendo acerca de las películas de exorcismo que han existido a lo largo de la historia del cine y cómo el tema se ha vuelto un tópico recurrente del género; tanto como para transformarse en un cliché. Ahora, debido al tiempo que ha pasado, puede ser que no hayas visto los artículos anteriores acerca del tema, por eso dejaré los enlaces en al final de esta entrada.

Recapitulando, se podría decir que la posesión demoniaca en la gran pantalla ha pasado por altos y bajos. En la década de los 70s tenemos su auge gracias a “El Exorcista” de William Friedkin, cosa que se va atenuando cada vez más hasta que en los 80s la imagen del Diablo es desplazada en popularidad por los sangrientos slasher. Luego, en los 90s, las películas que hablaban de posesiones demoniacas casi desaparecieron de la cartelera, cosa que cambiaría radicalmente con la llegada del nuevo milenio.


La decadencia de la posesión demoniaca como una estrella del cine de terror llego a su punto más bajo a principio de los 90s con quien había comenzado su época dorada. “El Exorcista 3”, escrita y dirigida por el mismo William Peter Blatty, el autor de la novela “El Exorcista”, en un principio no iba a ser una película de exorcismo, sino un policial sobrenatural que retomaba al personaje del inspector Kinderman, la productora Morgan Creek obligó a incluir una escena de exorcismo y a cambiar el nombre de la cinta (originalmente se llamaba “Legión”, como la novela en que estaba basada). La versión original de Blatty se perdió y el escritor siempre renegó del resultado final.


Tuvieron que pasar 10 años para que nuevamente viéramos en pantalla a un par de sacerdotes tratando de expulsar al demonio del cuerpo de algún desdichado, cosa que ocurrió en el 2000 y nuevamente conectado a la película de 1973 “El Exorcista”. “Poseído” fue una película para televisión basada en la novela de Thomas B. Allen, la que a su vez se inspira en el caso real de Roland Doe, el cual llegó a oídos de William Peter Blatty y le llevó a escribir “EL Exorcista”. Principalmente la película se concentra en el padre William Bowdern (Timothy Dalton), quien es un veterano de la Segunda Guerra Mundial que sufre una crisis de fe debido a lo que le tocó vivir en el conflicto. A él llega la familia de Robbie Mannhein en busca de ayuda pues el chico parece estar siendo poseído por una entidad maligna. Apegado al caso que ocurrió a finales de los 40s, esta cinta es menos espectacular que “El Exorcista”, pero su historia sigue siendo interesante.


Ahora, en cuanto a la historia de “El Exorcista” propiamente tal, los productores pensaron en que aún se le podía sacar provecho. Ya en el 2000 se reestrenó en los cines una versión con material que se había eliminado en la edición del 73, como es el caso de la mítica escena de Regan bajando las escaleras como si fuera una araña. Este reestreno casi 30 años después fue un éxito, lo que llevó a los malvados ejecutivos de la productora a buscar la forma de sacar más dinero de la franquicia.


Así se decidió contar la historia del padre Merrin antes del exorcismo de Regan, cosa que ya se había tocado en “El Exorcista II: El Hereje”, donde vemos el paso de Merrin por África y su primer enfrentamiento con Pazuzu. El elegido para dirigir esta nueva entrega de la saga fue John Frankenhaimer, quien murió al mes de empezado el rodaje, por lo que fue reemplazado por Paul Schrader, quien rodó completamente la película. No obstante, cuando los primeros cortes fueron exhibidos a los ejecutivos de Morgan Creek, estos no quedaron conforme, tachándola de demasiado cerebral y que no causaba miedo. Es así como Schrader fue despedido y se lo reemplazó Renny Harlin, quien debía sólo rehacer algunas tomas, pero al final termina regrabando completa la cinta, cambiando casi todo el elenco, del que sólo se mantiene el protagonista, el sueco Stellan Skarsgard, y uno que otro secundario. Esta es la película que llega al cine en 2004 con el nombre de “El Exorcista: El Comienzo”, donde vemos a un Merrin destruido y que ha perdido su fe debido a sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, con la sotana colgada, se dedica a la arqueología, por lo que es contactado por el Vaticano para que participe en una excavación en Kenia, ya que han encontrado una antigua iglesia bizantina que se encuentra intacta, como si la hubieran construido e, inmediatamente después, la enterraron. Ahí se encontrará con que la verdadera intención de la iglesia es resguardar algo que se encontraba bajo ella, dando con un lugar de culto pagano donde se adoraba al demonio. Así, con una situación que va cada vez aumentando en horror, Merrin tendrá que recuperar su fe para poder enfrentar por primera vez a Pazuzu.


Ahora bien, luego de ser despedido, el director de la primera versión de esta cinta, Paul Schrader, no se quedó contento con el trato recibido por parte de la productora. Por ello, recurrió a los tribunales para que estos obligaran a Morgan Creek a estrenar su versión, lo cual consigue. En 2005 se estrena “Dominion: Una Precuela del Exorcista” en algunas salas de cine y principalmente para el formato DVD. Básicamente es la misma premisa acerca de Merrin y su pérdida de fe, la excavación de la iglesia en Kenia y la presencia del demonio. La gran diferencia es que esta cinta trata de ser más cerebral y su terror no está basado en el efectismo ni el gore, tocando el tema de la posesión y del mal en sí de un punto de vista más filosófico.


Paradojalmente, La cinta de Schrader que había sido dejada de lado por la productora, fue la que tuvo mejor acogida en la crítica, incluso contando con la aprobación del mismo William Peter Blatty. No obstante, debemos ser sinceros y decir que ninguna de las dos cintas le hacen ni la más mínima justicia a la original. La de Schrader es demasiado pretenciosa y poco clara a la hora de plantearnos el conflicto entre el bien y el mal, mientras que la de Harlin intenta ser visceral, pero pierde de vista la máxima de que a veces menos, es más, tratando en forma grosera de asustarnos, con mucha sangre y sobresaltos. Al final, las escenas de un Merrin joven que vemos en “El Exorcista 2” son mejores que estas dos películas en cuanto a trama.


Ese mismo 2005 se estrenó otro filme “basado en hechos reales” acerca de una chica y cómo su exorcismo salió mal. “El Exorcismo de Emily Rose” nos presenta el caso de un sacerdote acusado homicidio negligente al realizarle un exorcismo a una chica que muere durante el ritual. A través de los testimonios presentados en el juicio vamos reconstruyendo el caso de Emily Rose (Jennifer Carpenter) y como esta dulce chica se comienza a comportar cada vez de forma más aberrante, por lo que la llevan a médicos, pero, al no tener resultados positivos, terminan recurriendo al padre Moore (Tom Wilkinson), quien realiza un exorcismo en el cual la chica muere. Ahora, una abogada agnóstica intentará salvar al sacerdote de la cárcel valiéndose de las grabaciones hechas durante el ritual para demostrar de que el padre Moore actuó de manera acertada.


Un año después, otro filme, pero esta vez alemán, se basa en el mismo caso que inspiró el anterior. “Requiem (El Exorcismo de Micaela)” nos muestra la historia de Michaela Klinger (interpretada por Sandra Hüller), una chica que padece de epilepsia, por lo cual ha seguido un largo tratamiento. Por esos tiempos, a Michaela le llega una carta anunciándole que fue aceptada en la universidad de Tubinga, debiendo dejar el nido familiar, en el cual existe un marcado fanatismo religioso. En la universidad, Michaela conoce a nuevos amigos y siente interés sentimental por uno de sus compañeros, además de comenzar a llevar una vida como el resto de los jóvenes de su edad, asistiendo a fiestas y bebiendo. El problema es que al mismo tiempo abandona su tratamiento y de pronto comienza a comportarse de manera extraña, sufriendo ataques de histeria que le impiden rezar. Así, la chica llega a la conclusión que está siendo poseída y acude un sacerdote para que le practique un exorcismo.


Estos dos filmes, que como dije se inspiran en el mismo hecho real, distan mucho en lo que plantean. “El Exorcismo de Emily Rose” parte de la premisa de que la posesión de la chica es un hecho real y en todo existe una atmosfera sobrenatural. Por su lado, “Requiem: El Exorcismo de Micaela” se concentra en el drama de esta chica que ve su vida troncada, sin en ningún momento inducirnos a ninguna conclusión acerca del origen de sus ataques. De hecho, lo del exorcismo sólo aparece brevemente al final y no es el verdadero nudo de la trama. No obstante, la historia verdadera es mucha más cruda y ninguna de las dos cintas se hacen cargo de ella.

Anneliese Michel
Esto sucedió en Alemania occidental durante los 70s. Anneliese Michel fue la protagonista de la historia, quien fue criada en un ambiente católico cuasi fanático y que durante la adolescencia mostró signos de padecer epilepsia. No obstante, a medida que crecía, la enfermedad se fue agravando, llegando a mostrar signos de sufrir un agudo cuadro de esquizofrenia, lo que la hacía comportarse raro y sufrir ataques sicóticos. Sin embargo, a pesar de que los médicos habían dado su diagnóstico, ella y sus padres estaban seguros de que esto provenía de una fuente sobrenatural y pidieron a la iglesia que le realizaran u exorcismo. Después de mucho intentarlo, un sacerdote que supuestamente era un especialista en posesiones, el padre Ernst Halt, consigue los permisos de las autoridades eclesiásticas y le realizan el ritual durante un año. El 1 de julio de 1976 Anneliese muere debido a un cuadro crítico de desnutrición y deshidratación. En el posterior juicio se determinó que la asistencia médica hubiera evitado su deceso, pero el fanatismo ciego de sus padres y de los sacerdotes que intentaban sacarle seis demonios de su interior la llevaron a la muerte. A diferencia de “El Exorcismo de Emily Rose” Annaliese no murió como una santa, tampoco tuvo un final feliz como en “Requiem: El Exorcismo de Micaela”, sino que su muerte fue de la manera más patética y triste, con su mente totalmente alienada y siendo victima de la ignorancia y la superstición.

Anneliese poco antes de su muerte
Desde mediados de los 2000 en adelante, a partir de las películas citadas anteriormente, una plaga de posesiones tomaría nuestra pantalla grande, cosa que nuevamente produciría una sobreexplotación caracterizada por la falta de originalidad en las tramas. No obstante, de esto hablaremos en un próximo artículo.
Si no leíste y ya no recuerdas lo tratado en las reseñas anteriores, te dejo a continuación los links para que puedas leerlas.


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