viernes, marzo 17, 2017

FUCK MEEEEEE!!!!!!: Posesiones Demoniacas y Exorcismos en el Cine (Parte 1)


Todos sabemos que, por desgracia, las películas de terror se han llenado de clichés de todo tipo, recurriendo incluso a trucos tan básicos como el screamer, que es la versión moderna de gritarle “¡Buhhhhh!” a una persona desprevenida. Dentro de estos clichés, uno de los que más se repite últimamente es la posesión diabólica y el subsecuente exorcismo, en que un personaje de fe intenta enfrentarse a un espíritu maligno y expulsarlo del cuerpo del pobre poseso, por lo general una chica con un camisón de dormir que era blanco, pero que ahora se ha vuelto de color verde por todo el vómito que se ha echado encima. No obstante, antes de que fuera un tópico repetitivo, esto era uno de argumentos más aterradores, pues presentaba la lucha en contra del mal más abyecto. Es por ello, que hoy revisaremos la historia del exorcismo en nuestra ficción.

Lo primero siempre es definir de qué estamos hablando. La posesión se refiere a cuando un espíritu entra al cuerpo de una persona y toma el control de él. Por otro lado, el exorcismo es una ceremonia de tipo religiosa en la que un sacerdote invoca el poder de una divinidad para poder expulsar a un ente maligno (aunque en algunas culturas, a veces las posesiones son positivas). Sabemos que existen antecedentes de exorcismo desde las culturas mesopotámicas, las cuales tenían una vasta biodiversidad demoniaca. Luego estas creencias fueron adoptadas por el judaísmo, el que legó el exorcismo a los cristianos. De hecho, en la biblia aparecen varios casos de expulsión de demonios, específicamente en el Nuevo Testamento, donde Jesús expulsa demonios de diferentes sujetos, lanzándolos incluso en una ocasión a una piara de cerdos. En la actualidad, aún se siguen realizando exorcismo, en especial en los países subdesarrollados, donde la falta de educación lleva a confundir los problemas mentales con la presencia de un demonio. Además, en algunas partes de Estados Unidos, entre las comunidades religiosas más extremas, este ritual se usa para revertir la homosexualidad y cualquier tipo de adicción. Por el contrario, la ciencia médica no aprueba estas prácticas por ser supersticiosas y porque muchas veces hacen más daño que bien en la mente de los supuestos “endemoniados”.


Durante la Edad Media los exorcismos se transformaron en un espectáculo para la masa. En las plazas o catedrales de las ciudades medievales solían hacerse exorcismos públicos, en los cuales los curas se turnaban para intentar vencer la perfidia del espíritu maligno que poseía a uno de los feligreses. Por su lado, la gente asistía a estos espectáculos para supuestamente reforzar su fe en la existencia de lo maligno y en que el poder de la iglesia era capaz de imponerse. No obstante, al final era un show morboso, donde la gente se reía de las obscenidades que el demonio lanzaba por boca del poseso. Esta práctica de exorcismos pública se mantuvo hasta casi el siglo XVII, sólo siendo relegada debido al racionalismo del Siglo de las Luces.


No obstante, a pesar de ser visto como una creencia anacrónica, sigue siendo uno de los pilares de las religiones cristianas, las cuales lo practican en mayor o menor medida, teniendo ejemplo de ciertas sectas protestantes que utilizan el exorcismo como algo cotidiano de su vida religiosa, o la iglesia católica, donde el exorcismo es algo excepcional y deben darse un montón de condiciones para ser aplicado a una persona que se sospeche que está poseída.



En cuanto a ser tema de historias de terror, sólo con la llegada del siglo XX este tema fue abordado por diferentes autores, tanto en la literatura como en el cine.  Fue así como recién en 1961 cuando llegó el tema de las posesiones demoniacas al cine, ocurriendo gracias a un film polaco que retoma la historia de un caso famoso del siglo XVII. “Madre Juana de los Ángeles”, del director Jaroslaw Iwaszkiewicz está basada en los hechos acaecidos en el pueblo de Loudun en 1631, cuando las monjas ursulinas del convento de la ciudad  mostraron un comportamiento extraño, a veces vulgar y lujurioso. Es en este contexto que el padre Jozef llega al pueblo con la misión de exorcizar los demonios que atormentan a las religiosas y salvar sus almas, conociendo a la superiora Juana de los Ángeles, una hermosa mujer de la que el sacerdote queda prendado, por lo que se decide a salvarla a través del amor. Se trata de un film que no es de terror, mostrándonos esto de las posesiones más como un caso de histeria colectiva que realmente un hecho sobrenatural. Por otro lado, la historia se decanta principalmente en el conflicto que existe entre los sentimientos del sacerdote y lo que le impone su fe, además de esa tentación latente que es la lujuria.



Luego, en los 60s, el diablo se perdería por un buen rato, aunque tuvo algunos cameos en las películas de Hammer, donde en ocasiones fue visto tratando de seducir a más de alguna chica sexy. Por su lado, a la que no sedujo, pero igual dejó preñada, fue a Rosemary Woodhause, quien tuvo un hermoso retoño satánico. Sin embargo, no volvimos a conocer ningún otro caso de posesión hasta la década siguiente.


En 1971 volvemos a visitar el caso de posesión de Loudun gracias a la película “The Devils” del director inglés Ken Russell. Protagonizada por Vanessa Redgrave y Oliver Reed, se basa en el libro “Los Demonios de Loudun” de Aldous Huxley, en la cual nuevamente vemos un convento lleno de monjas posesas que blasfeman y hacen proposiciones obscenas a sus exorcistas, pero a esto se agrega el contexto político que hay detrás del caso, en especial en lo que concierne a Urbain Grandier, un sacerdote libertino que por sus opiniones políticas se ganó la animadversión del poderoso Cardenal Richelieu. Se trata de un film crudo, que fue escandaloso en su época y lo sigue siendo. El Director Ken Russell no escatimó en escenas de desnudos, violencia y sexo, por lo que la película fue catalogada como X y en muchas partes se prohibió su estreno. No obstante, a pesar de que la crítica la condenó, con los años este film ha terminado en la categoría “de culto”, reconociéndose que es una obra osada, con complejas lecturas, tanto artísticas, filosóficas y religiosas.


Otro interesante film en que se trata el tema de la posesión es “La posesión de Joel Delaney”, estrenada en 1972, dirigida por Waris Hussein y estelarizada por Shirley MacLaine y Perry King. Se trata de una pareja de hermanos, donde MacLaine es la mayor Norah y King es Joel, siendo ambos muy unidos. No obstante, de pronto Joel comienza a comportarse de manera extraña y violenta, atacando a su casero, lo que le significa ser detenido y enviado a una clínica psiquiátrica. No obstante, cuando sale debido a que reconoce falsamente haber consumido drogas, sigue comportándose de forma violenta y siniestra, llegando a asesinar a su novia y cortarle la cabeza. Norah busca por todos los medios salvar a su hermano, enterándose en su investigación que su comportamiento tiene que ver mucho con la forma de ser de un psicópata puertorriqueño que había cometido varios crímenes hace unos años. La película tuvo una buena crítica, siendo más una historia de suspenso que de terror. No obstante, sería el antecedente perfecto para el fenómeno del cine que se avecinaba.

 


Pero la gran película de este subgénero no puede ser otra que “El Exorcista” de 1973, dirigida por William Friedkin, basada en la novela homónima de Willam Peter Blatty y protagonizada por Linda Blair, Ellen Burstyn, Jason Miller, Max Von Sydow y Mercedes McCambridge como la voz del demonio Pazuzu. Todo parte de un verdadero exorcismo que llegó a oídos de Blatty cuando estudiaba en la Universidad de Georgetown. El caso era el de un chico que sufrió por una posesión demoniaca y sólo pudo ser liberado de ella después de varias sesiones de exorcismo aplicadas por sacerdotes jesuitas en 1949. Blatty se inspira en esta historia, pero cambia varias cosas, como el sexo del endemoniado, pasando a ser una dulce chica llamada Regan MacNeil, quien vive con su madre, la actriz Chris MacNeil, en Washington. No obstante, luego de que la chica haya jugado con una tabla ouija, su comportamiento se vuelve extraño y comienzan a pasar cosas raras en el hogar. Así, Regan comienza a ser dominada por el demonio sumerio Pazuzu, quien hace que asesine a un amigo de su madre, además de provocar un cambio total de personalidad, en que la cara de la chica se deforma de manera aterradora y su voz suena grave y gutural. En vista de esto, Chris, desesperada por que la ciencia no le da solución al problema de su hija, decide recurrir al jesuita Damien Karras, quien es psiquiatra y pasa por una crisis de fe debido al fallecimiento de su madre, para que consiga que su hija sea exorcizada. Cuando el arzobispado cuenta con todas las pruebas de que se trata de una posesión real, designan como exorcista al anciano jesuita Lancaster Merrin, quien ya en el pasado se ha enfrentado a este demonio. Así, un cura demasiado viejo y otro que duda de su fe se van a enfrentar al mal para salvar el alma de la pobre chica.

 Este trailer fue tan aterrador que duró muy poco en el cine


Muchos en la actualidad no comprenden lo que el exorcista significó para el cine de terror. Es un salto sustancial con respecto a lo que se venía haciendo en el terror en ese momento, donde aún teníamos películas de vampiros y hombres lobo, siendo lo más novedoso el subgénero de los zombis. Entonces, Friedkin se desembaraza del gótico y del ambiente post-apocalíptico, llevándonos a una hermosa casa de los suburbios en que en una de sus habitaciones se anida el mal; recurriendo a cualquier truco para hacer que el espectador sienta terror. Primero, plagó la cinta de imágenes subliminales con la cara del demonio; mantuvo al elenco incómodo y asustado durante el rodaje, disparando un arma de fogueo cuando todos estaban desprevenidos o transformando el set en un frigorífico, por lo que cuando vemos a los actores tiritar es totalmente real. Si a esto sumamos el aterrador maquillaje de Linda Blair, la gran actuación de voz de Mercedes McCambridge, el efecto del sonido de un avispero agregado a las escenas para crear tensión, y escenas como la de Regan bajando por las escaleras en la postura de la “araña” o en la que el demonio la obliga a masturbarse con un crucifijo mientras grita: “¡Deja que Jesús te folle!”, hacen de la película una de las más terroríficas y crudas de todos los tiempos.


Y la respuesta del público fue extraordinaria, tanto en cantidad de gente que la vio en las salas, como en las reacciones de algunos. Obviamente fue la película más taquillera del año, pero produjo una histeria nunca antes vista, con espectadores que tuvieron ataques de ansiedad en las salas de cine, además de una ola de gente que se volcó a las diferentes iglesias pidiendo ser exorcizados pues creían estar poseídos. Incluso el famoso pastor norteamericano Billy Graham denunció la película como una obra con influencia satánica.


Y “El Exorcista” abrió una caja de pandora que nadie podía imaginar, pues viendo que esa fórmula llevaba al éxito, la mejor idea era copiarla una y otra vez hasta el hartazgo. No obstante, de eso hablaremos en la siguiente parte de esta reseña.

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