jueves, diciembre 29, 2016

La Reina se fue en pos de la Princesa



 



Pareciera que la muerta está dispuesta burlarse de nosotros, a mostrarnos que no importa cuánto nos lamentemos, todo puede ser peor.
Ayer, cuando aún seguíamos llorando la partida de Carrie Fisher, como en la más surrealista de las historias, nos enterábamos que su madre, la también actriz de 84 años Debbie Reynolds, era internada por lo que parecía un accidente vascular. Así, la madre seguía a su hija en la muerte sólo un día después.

No obstante, hoy muchos medios se refieren a Debbie sólo como la madre actriz de Carrie, pero hay que ser justos y darle la importancia que esta estrella tuvo para el cine de Hollywood en una de sus épocas más añorada. Mary Frances Reynolds nació en 1936 en El Paso, Texas, pero pronto se trasladó a Burbank, California, destacándose desde pequeña por su talento y hermosura. Esto fue determinante cuando a los 16 ganó un concurso de belleza que fue su primer paso a la fama, llegando a la gran pantalla y compartiendo escenario con estrellas como Lana Turner, Fred Astaire y Gene Kelly, junto al que protagonizó el afamado musical “Bailando bajo la lluvia”.


Se casó tres veces, siendo su unión más mediática la que mantuvo con el cantante Eddie Fisher, con quien engendró a Carrie y a Todd. El quiebre de esta pareja fue uno de los escándalos más bullados de Hollywood a principios de los 60’s, pues Fisher dejó a Debbie por otra estrella que encandilaba por su belleza: Elizabeth Taylor. Durante 40 años las dos actrices estuvieron enfrentadas, siendo Debbie asociada por el público como la representante de la belleza inocente de la chica americana de clase media, mientras que la Taylor era la femme fatale por antonomasia. Las dos terminaron reconciliándose y en 2001 se unieron a Shirley MacLaine y Joan Collins para protagonizar la película “These Old Broads”, cuyo guión fue escrito por Carrie Fisher.


Ayer esta actriz, quien fue candidata al Oscar en 1964 y grabó varios discos, se sintió mal mientras se encontraba en casa de su hijo Todd haciendo los preparativos para el funeral de su hija Carrie. Sus últimas palabras antes de perder el conocimiento fueron: “La extraño mucho, quiero estar con Carrie”.

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