viernes, diciembre 09, 2016

Aún soy Espartaco: 100 años de Kirk Douglas



 

Este año me ha tocado escribir sobre la muerte de varios importantes personajes, como los casos de Bowie, Lemmy o Joe Dever, pero hoy nos toca algo totalmente opuesto, pues vamos a hablar de la larga e interesante vida del actor Kirk Douglas, quien cumple 100 años este 9 de diciembre.

Douglas nació en Ámsterdam, Nueva York, en 1916, hijo de una familia de judíos rusos que inmigraron a América. Su verdadero nombre es Issur Danielovitch Demsky, siendo el único varón de los siete hijos del matrimonio formado por Herschel y Bryna. Cuando Issur tenía 5 años, su padre abandonó a la familia, por lo que debió trabajar de muy pequeño, compatibilizando esto con sus estudios. No obstante, desde sus primeros años en la escuela se destacó por su talento en la actuación, por su amor por los libros y como un gran deportista, dedicándose a la lucha libre.  Y a pesar de su paupérrima situación económica, Issur decidió seguir estudios superiores en la Universidad de St. Lawrence, donde para costear sus estudios debió trabajar de jardinero en la misma universidad. Después de graduarse, consiguió una beca para la American Academy of Dramatics Arts.


Luego de terminada su educación tuvo una carrera discreta en el teatro y enseñando, pero cuando Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial sirve en la Marina de su país, siendo destinado al Pacifico, donde fue oficial de telecomunicaciones, siendo licenciado con honores en 1943.
A su regreso a Estados Unidos, retomó su carrera de actor, llegando por fin al cine en 1946, en la película “El Extraño Amor de Martha Ivers”, pero su primer gran papel llegaría en 1949 en la película “El Ídolo de Barro”, donde interpreta a un boxeador que está dispuesto a todo por triunfar como profesional.


Así fue que se sucedieron los papeles de peso, aunque en los años cincuenta Douglas estuvo en la mira debido a sus ideas abiertamente de izquierda, lo que le granjeo la animadversión de algunas personalidades de Hollywood que apoyaban y colaboraban con el Macartismo. Sin embargo, su talento era muy grande como para no triunfar, siendo su próximo éxito “20.000 Leguas de Viaje Submarino”, producción de Disney que adapta el libro del mismo nombre de Julio Verne y en la que interpreta ballenero Ned Land.


Y así se sucedieron los éxitos. Interpretó a un trompetista que ve como su mujer es seducida por una escritora en “El Trompetista” de 1949 (una de las primeras en tocar el tema del lesbianismo), en 1954 hizo el papel de Ulises en una adaptación de la Odisea, en 1957 interpretó a Doc Holliday en “Duelo de Titanes” junto a su gran amigo Burt Lancaster, pero uno de sus mejores papeles, y por el cual fue premiado, es sin duda el de Vincent Van Gogh en el film de 1956 “Lust for Life”.


Pero su espíritu inquieto le llevó a incursionar en la producción, creando su productora Bryna, bautizada en memoria de su madre. Es con su productora que entra en contacto y apoya el trabajo de uno de los genios del cine de todos los tiempos, Stanley Kubrick. Junto a Kubrick realizan la cinta antibélica “Paths of Glory”, donde Douglas es un oficial francés que intenta evitar que unos soldados sean ejecutados injustamente durante la Primera Guerra Mundial.


Encantado por tener una mayor participación en la cinta, con Bryna produjo y protagonizó junto a Tony Curtis “Los Vikingos”, la cual es una apasionante historia de pillaje, guerra y conflictos familiares, en que la Edad Media funciona como escenario y donde Douglas pudo mostrar sus habilidades físicas, las que había cultivado desde su adolescencia como luchador.


Pero el papel por el que sería más recordado hasta la actualidad llegaría de nuevo de la mano de una colaboración con Kubrick. Hablamos de “Espartaco”, de 1960, en que Douglas interpreta al gladiador de origen tracio que se reveló contra sus amos romanos y comandó una revuelta tan grande que estuvo a punto de ganarle la partida a Roma y a sus Legiones. 


Pero esta película tiene un significado mucho más importante, pues este film que habla sobre una historia de liberación también sirvió para destruir uno de los enclaves de represión que mantenía la psicosis anticomunista del macartismo. El guión de la película fue adaptado de la novela homónima de Howard Fast por Dalton Trumbo, quien era uno de los diez de la lista negra de Hollywood, quienes eran guionistas que se negaron a declarar ante la comisión del congreso americano que investigaba los supuestos vínculos comunistas de estas personas, esto a manera de protesta, por lo que fueron marcados, las productoras no los contrataron y el FBI constantemente les hostigaba. Es por eso que, para trabajar, estos guionistas debían recurrir a nombres falsos o a adjudicar su trabajo a otros escritores. Durante la postproducción de “Espartaco”, Kubrick quiso poner el guión a su nombre, cosa a la que Douglas se opuso vehementemente, lo cual se sumó a los múltiples problemas que ya antes habían tenido con el director. Al final Douglas se impuso y Dalton Trumbo apareció en los créditos, lo cual destruyó a la lista negra (si quieres saber más de Daltom Trumbo, ve el biopic del año pasado "Trumbo", protagonizado por Bryan Cranston).


En los siguientes años la carrera de Douglas continuó, aunque fue en decadencia, tanto como actor como en su papel de productor. Tuvo algunos papeles interesantes, pero nada tan importante como en los años anteriores. Durante la década de los 80’s y 90’s sus apariciones se hicieron cada vez más raras. No obstante, Kirk encontró otro medio en donde brillar, escribiendo su autobiografía que tituló “El Hijo del Trapero”.


Kirk Douglas, o Issur Danielovitch si se lo prefieren, no es sólo un actor famoso y padre de otro actor famoso, sino una reliquia viviente de una de las épocas más brillantes del cine hollywoodense. Hoy este gran artista, al que no se le ha reconocido tanto como debería, cumple un siglo, lo cual es una excusa perfecta para que nosotros volvamos a revisar esas viejas películas en blanco y negro o technicolor y nos maravillemos de ellas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario