miércoles, agosto 03, 2016

Entre el Sueño y la Pesadilla: Seres Feéricos (Parte 9)



 

Los ochentas para el cine de fantasía y ciencia ficción fueron realmente una gran época, con buenos guiones y efectos especiales que estaban llegando a un nivel superior a lo mostrado en las décadas anteriores. Esto ayudó a que visiones de mundos mágicos que hasta ese momento eran imposibles de llevar a la pantalla llegaran y se transformaran en clásicos.
Sigamos viendo cómo los feéricos se presentaron en estos años.

Habíamos quedado con “Leyenda”, la gran película de Ridley Scott, pero no fue la última ni la más recordada de la década de las hombreras grandes. No obstante, también hubo mucha experimentación, siendo una de estos casos “El Caldero Mágico”, película que Disney  de 1985. La historia habla de un muchacho que cuida los cerdos de un anciano, habiendo una especial llamada Hen Wen. Con el tiempo se entera de que la cerda tiene el poder de mostrar el futuro y que un malvado rey, conocido como el Rey del Mal, la busca para descubrir el lugar donde se encuentra un poderoso artefacto mágico; un caldero. La verdad es que se trata de una de las películas más extrañas de Disney y su primer fracaso en la taquilla. No obstante, para muchos es un film incomprendido que se adelantó demasiado a su época.


El genio Jim Henson, asociado a la productora de George Lucas, nos trae una cinta que retoma la leyenda de los duendes que raptan niños. “Laberinto” de 1986 nos muestra a Sarah, una chica muy soñadora a la que dejan al cuidado de su hermano pequeño, pero éste llora incontrolablemente y ella, desesperada, desea que vengan los goblins y se lleven a su hermano. Es por eso que se presenta Jareth, el rey de los goblins, quien le advierte que su hermano se transformará en un duende si ella no es capaz de llegar a él en 13 horas cruzando el laberinto que rodea los dominios de Jareth. Así, Sarah comienza su viaje, encontrando compañeros en el camino y enfrentando las trampas puestas por Jareth, quien parece más interesado en ella que en su hermano. Esta película se trata de un viaje iniciático por parte de la chica, quien al final deberá enfrentarse al hecho de que ya su niñez está quedando atrás y ahora es una mujer. Obviamente, el gran plus de esta cinta es la participación de David Bowie en el papel de Jared, pero también una muy joven Jennifer Connelly hace un gran papel como protagonista, además de que no debemos olvidar la magia de las marionetas de Henson. Existe un manga que continúa esta historia llamado “Retorno al Laberinto”.


De una calidad mucho menor que la anterior, pero también objeto de culto para varios, en ese mismo año se estrenó una producción italoamericana titulada “Troll”. Una familia se muda a un edificio en San Francisco, donde la hija menor, Wendy, es atrapada por un pequeño duende que asume su apariencia, siendo su hermano mayor el único que se percata que algo malo pasa. Lo que ese troll busca es transformar a los habitantes del edificio en seres feérico y volver al edificio en un nuevo reino de hadas. La película tiene una calidad aceptable en cuanto a sus efectos y, como anécdota, presenta al primer Harry Potter del cine, ya que el protagonista se llama así. Existe una secuela de 1990, en la que una familia llega a un pueblo de goblins que transforman a la gente en plantas para devorarlos, la cual es recordada por sus malas actuaciones y unos efectos totalmente deficientes.


En 1987 el director Ron Howard y George Lucas como productor nos traen otro film muy recordado. Willow Ofgood es un granjero de raza nelwyn (enanos), quien desea convertirse en mago. Él y su mujer encuentran una bebé daikini (humana), la cual es perseguida por las fuerzas de una terrible reina bruja llamada Bavmorda. Así, Willow y otros de la aldea son elegidos para llevar a la bebé a un lugar seguro y evitar que las fuerzas de Bavmorda asolen la aldea. En su camino Willow conocerá a un espadachín sinvergüenza, a dos brownies medio locos, a una hechicera que ha perdido su forma humana y a una princesa guerrera que traiciona a su madre por amor; justos enfrentarán a Bavmorda y sus fuerzas. La historia de “Willow” nace debido a que Lucas no pudo conseguir los derechos de “El Hobbit”, por lo que se creó un mundo nuevo, el cual se ha ampliado gracias a una serie de comics.


Pero no todo es películas americanas, pues Japón siempre nos sorprende con lo imaginativo de sus autores, y uno que nos lleva maravillándonos por varias décadas es Hayao Miyazaki. En 1988 Miyazaki dirigió un largometraje para el estudio Ghibli cuyo nombre fue “Mi Vecino Totoro”, un cuento de hadas que ocurre en los campos de Japón durante la década de los 50’s. Mei y Satsuki son dos hermanas que se han mudado con su familia al campo, esto debido a que su madre sufre de tuberculosis. Ahí se darán cuenta de la existencia de criaturas mágicas en su casa y en el bosque y con las cuales compartirán aventuras. Cualquier entendido medianamente en animación sabe que Hayao Miyazaki es una leyenda y “Mi Vecino Totoro” una de sus obras maestras, tomando las leyendas japonesas de hadas y espíritus del bosque y adaptándolas en historia que es bella artísticamente. Un detalle importante de notar es que la palabra Totoro viene de la mala pronunciación de Mei, la hermana más pequeña, de la palabra Torōro, que es la adaptación japonesa de troll.


También de 1988 es la serie de comics “The Sandman”, editados por el sello Vertigo de DC y escritos por Neil Gaiman. Principalmente la historia trata acerca de Morfeo, la encarnación antropomórfica del sueño, y de su familia, conocidos como Eternos y que representan conceptos como el destino, la muerte, la destrucción, el deseo, la desesperación y el delirio. En este mundo mágico, que se cruza tangencialmente con el universo superheroico de DC, las hadas y duendes hacen muchas apariciones, teniendo incluso algunos spin off dedicados exclusivamente a ellos. Los personajes feéricos que vemos en “The Sandman” son los mismos de “Sueño de una Noche de Verano” de Shakespeare.


Ya pasando a la década siguiente, hay cierta baja en el cine de fantasía, dándole mayor realce a otros géneros. No obstante, hay cosas que son rescatables. Una de ellas es la película de animación australiana llamada “FernGully: The Last Rainforest”, en la que se mezclan los temas feéricos con la ecología. Crysta es un hada que vive en un bosque y nunca ha visto a un humano, por lo que un día, investigando a unos leñadores que talan el bosque, salva a uno de ellos, llamado Zack, de ser aplastado. Junto a él emprenden un viaje que los llevará a enfrentar a un poderoso enemigo llamado Hexxus, quien desea la destrucción total del bosque.


En 1993 nuevamente vemos el lado oscuro de los duendes gracias a “Leprechaun”. Un sujeto logra atrapar a un leprechaun en Irlanda y se apodera de su mina de oro, aunque el duende, en venganza, mata a su mujer. Por ello lo encierran en una caja durante 10 años, pero cuando es liberado por un error comienza a matar a todo el que se le cruce por su camino debido a la obsesión que tiene por recuperar su oro. La verdad es que esta película es una de las tantas donde un asesino sobrenatural se ceba de un grupo de adolescentes, sólo siendo rescatable el muy buen papel de Warwick Davis como el leprechaun. Esta película fue el inicio de una serie que en muchas veces llegó a lo ridículo, como cuando el leprechaun fue al espacio o la vez que se codea con pandilleros. Existe un intento de reinicio de la serie en el 2014, la cual solo salió para DVD.


Quizá una de las mejores series animadas de los 90’s junto a la de Batman, “Gárgolas: Héroes Góticos” fue una apuesta bastante arriesgada de Disney, aunque esta vez fue un total éxito. En la Edad Media, las gárgolas convivían con los humanos, siendo estatuas de piedra durante el día y monstruos alados durante la noche que protegían las fortalezas en que vivían. No obstante, fueron traicionados y para sobrevivir se volvieron permanentemente en piedra, hasta que en la actualidad el conjuro se rompe en la ciudad de Nueva York. La serie es una mezcla de fantasía, ciencia ficción y superhéroes, donde los duendes y hadas tienen una participación destacada como miembros de la primera raza, siendo la segunda las gárgolas y la tercera los humanos.



En el ámbito de los juegos de rol tenemos uno que se enmarca dentro de un mundo de terror gótico. “Changeling: El Ensueño” fue el quinto juego que publico White Wolf para su Mundo de Tinieblas, apareciendo su primera edición en 1995. Se trata de un juego de rol en el que llevas a changeling, un ser que en su interior albergo tanto un alma humana como una feérica. Si quieres saber más, revisa esta reseña: “Rol: Chageling: El Ensueño”.


Terminando por hoy tenemos dos películas de 1997 que nos hablan del mismo hecho real desde dos puntos de vista diferente. Primero trata acerca de un fotógrafo recién casado que pierde a su esposa y con ella toda pasión por la vida, así que continúa con su existencia sólo por inercia. No obstante, a sus manos llegan unas fotos de unas niñas acompañadas por hadas y, empecinado en demostrar el fraude, se da cuenta de que es verdad, por lo que busca a las niñas para descubrir como ver a estos seres, pues esto le da esperanza de que algún día vuelva a ver a su esposa. “Fotografiando Hadas” es una aproximación más dramática y personal al caso de las hadas de Cottingley.


Pero la que nos cuenta la historia de las primas que se sacaron fotos con pequeñas criaturas aladas es “FaeryTale: A True Story”, en que vemos como esas chicas descubren a las hadas en un arroyo cercano a la casa y deciden sacarse fotos con la cámara de uno de sus tíos. Luego podemos ver el revuelo que crea este caso cuando se hace público, cosa que atrae al escritor Arthur Conan Doyle y a su amigo, el ilusionista y escapista Harry Houdini, quienes se encuentran divididos en cuanto a la veracidad de la historia de las niñas. Es una bonita película, pero como en la anterior, se toma la historia por cierta, aunque desde hace mucho se sabe que fue un fraude orquestado por las mismas niñas.


Hasta acá dejamos por ahora esta historia de duende, dejando para nuestro próximo capítulo a un fauno y su laberinto en la España franquista.

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