jueves, julio 28, 2016

Entre el Sueño y la Pesadilla: Seres Feéricos (parte 8)



 



La vez anterior que hablamos acerca de hadas, duendes y criaturas pequeñas con caspa brillante, quedamos en el momento en que Tolkien crea su gran mitología fantástica, todo esto debido a que los sajones – pueblo antiguo del cual el escritor se creía descendiente – contaba con una mitología muy pobre comparada con la de los nórdicos escandinavos o los celtas. No obstante, Tolkien no fue el único en usar criaturas mágicas como personajes de sus obras.

Francia y Bélgica tienen una tradición en el comic de larga data, siendo en sí original por sus temas y estilo de dibujo, con títulos famosos como Tin Tin o Lucky Luke. En 1958, en una de las revistas más famosas de comic franco-belgas, Le Journal de Spirou,  y en una serie ya existente llamada “Johan y Pirluit”, el caricaturista belga Peyo (pseudónimo de Pierre Culliford) nos presenta por primera vez unas simpáticas y pequeñas criaturas de color azul. Llamados Pitufos en los países de habla hispana, aunque su nombre original es Schtroumpfs, se trata de unos pequeños seres que viven en una aldea donde las casas tienen forma de hongos y son perseguidos por Gargamel, un malvado monje expulsado de su orden y que se transformó en hechicero. Es extraño, pero los pitufos han sido acusados de cosas muy raras, desde ser promotores del comunismo (viven en una aldea donde el concepto de propiedad es comunitario y el liderazgo recae completamente en el Papá Pitufo o Gran Pitufo), de antisemitismo (porque en verdad Gargamel sería un judío) o de satanismo (algunos pitufos serían representaciones de los pecados capitales), siendo quizá la primera la única teoría que tiene un poco de sustento. No obstante, es una gran tira cómica, de la cual recomiendo leer “Los Pitufos Negros”, “El Rey Pitufo” y “El Pitufo N° 100”. Los pitufos tuvieron su primera adaptación en una película animada en 1965, una serie en los 80’s y dos películas live action en 2011 y 2013.


Por su lado, Disney en la década de los 50’s hizo muy buenas películas, tanto animadas como live actión. En esta última categoría podemos contar a “Darby O’Gill and the Little People” de 1959, también llamada “El Cuarto Deseo”. En Irlanda durante el siglo XIX, Darby O’Gill es un anciano que vive con su única hija y que cuida la finca de un gran terrateniente, pero éste último decide reemplazarlo por otro tipo más joven. Es en este contexto que una noche Darby es raptado por los leprechaun, quienes lo llevan a su reino bajo un monte y ahí el astuto anciano convence al rey de los leprechaun para que le ayude a mantener su empleo y hogar. Se trata de una película con efectos muy adelantados para su época, además de contar con la participación de un muy joven Sean Connery.


Hay juguetes que por su popularidad llegan a ser íconos culturales, cosa que se aplica a los muñecos troll. Creados por el leñador danés Thomas Dam en 1959, durante la década siguiente fueron un éxito inusitado. Estos simpáticos seres, con el pelo alborotado, tiernas sonrisas y grandes ojos, tienen una infinidad de versiones, ya que Dam cometió un error al inscribir sus derechos de autor, lo que permitió que varias compañías los produjeran. No obstante, los originales son los más apreciados por los coleccionistas, pues su cabello estaba hecho con lana de oveja y los ojos eran de cristal. Hoy en día no hay nadie que no reconozca un muñeco troll y tienen una película anunciada para este año.


Durante la década de los 60’s, las hadas se concentraron principalmente en la literatura y los comics, no existiendo películas importantes que traten acerca de seres feéricos. Sólo con la llegada de los 70’s se reactivó el interés del cine por historias fantástica.
Son los franceses quienes vuelven con los cuentos de hadas, tomando uno de Perrault llamado Peau d’âne (Piel de asno) en que un rey de un país le jura a su esposa que está por morir que el sólo se volvería a casar con una mujer igual de buena que ella. Por ello, el rey toma la decisión más tonta de todas y decide casarse con su propia hija. Por ello, la princesa, ayudada por el hada madrina Lila, escapa del reino y, para no ser descubierta, se disfraza con una piel de asno. Muy pocas veces tenemos la posibilidad de ver un musical que no sea americano, por lo que este es muy llamativo. También es interesante por contar con la actuación de la bellísima Catherine Deneuve.


Pero no todo puede ser hermosas hadas y duendes bonachones, pues la leyenda tiene un lado oscuro que tarde o temprano debía llegar a la pantalla. Fue en 1973 que se estrenó el film para televisión “Don’t Be Afraid of the Dark”, la cual nos cuenta la historia de una pareja formada por Sally y Alex, quienes heredan una mansión victoriana por parte de la abuela de ella, yéndose a vivir ahí. El asunto es que Sally comienza a sentirse observada, pasando cosas extrañas mientras se encuentra sola. Lo que ocurre es que bajo la casa vive una comunidad de pequeños y horribles goblins que odian la luz y que han elegido a Sally para llevarla con ellos. Se trata de un clásico del terror, donde vemos por primera vez el lado aterrador de los feéricos, además de ser una de las influencias para Guillermo del Toro, quien produjo un remake el 2011.


Luego, en 1974 se publicaría un juego de mesa que se alimenta de todas las leyendas de seres fantásticos y que generaría un nuevo género. “Calabozos y Dragones” fue ideado Gary Gygax y Dave Arneson como un juego en que los participantes pudieran vivir aventuras fantásticas con la ayuda de la imaginación y los dados, los cuales aportaban el factor suerte a las acciones. Además, el juego permitió llevar a personajes de razas fantásticas, como elfos, semi orcos, nomos y otros. “Calabozos y Dragones” permanece tan vigente como hace 40 años, contando con 5 ediciones, una serie animada en los 80’s y dos películas que son un crimen de lesa humanidad.


Pero es con la llegada de los 80’s que el cine fantástico da el gran salto, legandonos clásicos que aún hoy son obras maestras. Quizá una de las películas más incomprendidas de esa época es “The Dark Crystal”, salida de la mente del Jim Henson, el creador de los famosos muppets. Se trata de una aventura en una tierra con tres soles, donde antaño gobernaba una raza poderosa llamada los Urskeks, quienes guardaban una reliquia conocida como El Cristal, pero uno de ellos lo dañó y éste se oscureció, lo que produjo que los Urskeks se dividieran en dos razas opuestas, los sabios Misticos y los malvados Skekses. Sólo el último sobreviviente de la raza de los gelflin, Jen, será capaz de restituir El Cristal y salvar al planeta. Se trata de una obra oscura, que está totalmente protagonizada por marionetas y que, por su complejidad, no tuvo el éxito que merecía. Obviamente, se volvió objeto de culto.


En 1984 unos caóticos monstruos llegan tomando el nombre de una leyenda de la Segunda Guerra. “Gremlins” en un film de Joe Dante producido por Stephen Spielberg. Un inventor aficionado busca en el barrio chino de Nueva York un regalo de navidad para su hijo, encontrando en una tienda una pequeña y tierna criatura llamada mogwai (hablé de ellos en el capítulo de los duendes orientales), el cual debe ser cuidado siempre según tres reglas básicas: no exponerlo a las luces fuertes, no mojarlo y no darle comida después de medianoche. Obviamente, el hijo del inventor hace todo mal y esto termina en un pequeño pueblo invadida por pequeños engendros amantes del caos y la canción de los 7 enanos de Blanca Nieves. Una gran película que mezcla a la perfección el humor y el terror.


Un año después aparece la versión B de película de pequeños engendros, siendo esta “Ghoulies”. Un chico hereda la mansión de su tío, un afamado satanista. Por ello organiza una fiesta con sus amigos para inaugurar la casa, preparando un ritual satánico para impresionarlos. Todos se toman esto a la broma, pero da la casualidad que el ritual invoca a unas pequeñas y maléficas criaturas llamadas ghoulies, quienes buscarán matar a todos los participantes en el rito y sacrificarlos para traer a este mundo al mismo Diablo. Una película que intenta ser una comedia de horror, pero que por sus pésimos efectos sólo se queda en la serie B. Sin embargo, es la primera de una serie de 4. 


Para mediados de la década el director Ridley Scott nos trae a la pantalla una oscura fantasía con duendes, hadas, princesas, unicornios y la mejor encarnación del mal nunca antes vista en el cine. En un reino mágico vive la princesa Lili, quien está enamorada de Jack, un joven chico del bosque. Juntos van a ver a la última pareja de unicornios, quienes representan todo lo bueno y puro; pero son emboscados por un grupo de duendes malvados que son enviados por el Señor de la Oscuridad para matar a los unicornios. Al final, el joven Jack tendrá que volverse un guerrero para evitar que los unicornios perezcan y que Lili sea corrompida por la oscuridad. En esta cinta podemos ver a un imberbe Tom Cruce como protagonista, acompañado de la hermosa Mia Sara como Lily y al fantástico Tim Curry como un demonio de piel roja, enormes cuernos y patas de chivo.


Así vamos a dejar esto hasta acá, a mitad de los ochentas, con muchas cosas por revisar; en especial a David Bowie raptando niños para transformarlos en goblins. Pero de ello hablaremos en el próximo capítulo.

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