jueves, julio 07, 2016

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: Creacionismo y Diseño Inteligente


Qué pasa cuando un hombre de ciencia, después de un sesudo estudio de las evidencias que le provee la naturaleza, le dice al mundo que las creencias que han aceptado como absolutamente ciertas por casi 3.000 años son sólo cuentos chinos, que el mundo no se hizo en 7 días ni que somos descendientes de unos adolescentes desnudos que corrían alegremente por un paradisiaco jardín. Por el contrario, la cruda verdad es que la vida evolucionó a partir de seres unicelulares que pululaban por los mares primigenios, que han existido muchas más especies en la Tierra que las que conocemos en la actualidad y que nuestros antepasados más directos eran semejantes a simios. Pues cuando Charles Darwin publicó sus conclusiones en “El Origen de las Especies” (1859) lo que hizo fue levantar una tormenta que barrió con todas las conciencias, produciendo al mismo tiempo que defensores de las antiguas ideas emprendieran una defensa desesperada, naciendo así el creacionismo.

Lo primero que debemos tener claro a la hora de hablar de creacionismo es que se trata de una idea con base en la religión y en nada más. Por mucho que intente hacer trampa y presentarse como un postulado científico equiparable a la evolución, el creacionismo y sus derivados no lo son. Por el contrario se trata de una ideología que busca maliciosamente hechos que pueden tergiversarse, falsedades y especulaciones sin base para justificar sus creencias, tratándose de una pseudo ciencia al mismo nivel de la parapsicología y homeopatía.


Pero el creacionismo como creencia es mucho más variado de lo que se suele imaginar, pues en nuestro ámbito cultural los que suelen tener mayor resonancia son los de tradición judeocristiana, aunque en general las religiones o filosofías teístas y deístas defienden la existencia de un creador. Todos los mitos de creación del mundo y del hombre no pasan de ser eso, mitos, independiente de la religión de la que provengan. Ahora, muchas personas creyentes de distintas fes pueden decir que ellos son defensores de la evolución, pero la verdad es que la religión que ellos profesan no acepta esta teoría. Si ellos pueden vivir con esa contradicción, pues les felicito.


Los primeros creacionistas fueron principalmente gente del ámbito religioso, como reverendos y clérigos, quienes vieron de inmediato en las ideas de Darwin un ataque contra la religión y se atrincheraron para presentar pelea. Estos reaccionarios primigenios no tenían complejos en usar argumentos religiosos para desestimar las pruebas biológicas catalogadas en “El Origen de las Especies” ni las que han presentado otras ramas de la ciencia, como la geología y la astronomía acerca de la edad de la Tierra y el Universo. Luego, cuando se dieron cuenta de que el peso de las evidencias era demasiado demoledor como para basar su contraataque en lo que decía un libro supuestamente sagrado, cambiaron de estrategia y quisieron disfrazar sus desvaríos como si fuera ciencia, naciendo de esta forma el postulado del “Diseño Inteligente”.


Y por desgracia este supuesto argumento científico a favor de la creación se ha logrado colar en las aulas de las escuelas de algunos países que, pretendiendo defender la diversidad de ideas, han permitido que el Diseño Inteligente se enseñe a los niños como si tuviera la misma validez científica que la Teoría de la Evolución. Usando conceptos grandilocuentes como “Complejidad Irreductible” (que los organismos vivos son demasiados complejos y eficientes como para que no exista un diseñador); cosas más emocionales como: “El mundo que nos rodea es tan hermoso como para que no sea obra de un artista”; o postulados supuestamente prácticos, como la lógica ramplona que dice que nada se genera por sí solo, sino que tiene un creador tras de él (“un reloj y un ojo tienen en común que alguien debió idearlos”). El problema es que todo su tinglado se viene abajo cuando lo confrontamos con la realidad. Si estudiamos la naturaleza nos daremos cuenta que la famosa eficiencia del diseño inteligente no existe, habiendo un montón de derroches en la forma en que los organismos vivos funcionan. Por otro lado, lo de la belleza es totalmente subjetivo, porque no me pueden negar que las criaturas del señor que viven en los abismos marinos, donde la luz jamás llega, pueden ser aterradoras. Ahora, eso de que todo lo que hay en la Tierra debió ser ideado es una obsesión enfermiza por encontrar conexiones y relaciones donde no las hay.


Y como no les es posible sustentar sus postulados más allá de la autoridad imaginaria de la Biblia, intentan demostrar la supuesta falsedad de la Evolución de una forma tan pueril que llega a dar vergüenza ajena. Son un montón las estupideces que el creacionismo usa para justificarse y atacar a la Evolución, pero acá les dejo una colección de las más tontas:
La semántica de la palabra “Teoría”: “La Evolución es sólo una teoría que no se ha demostrado” es algo que los creacionistas repiten constantemente. Lo que hacen es confundir el sentido coloquial que le damos a la palabra “teoría” - una especulación que debe ser probada - a una teoría científica, que es una sistematización racional y basada en pruebas reales y contrastadas gracias al método científico de un fenómeno natural. La Evolución es un hecho totalmente probado.
Los Fósiles no demuestran la existencia de la Evolución: según los creacionistas no existen suficientes restos fósiles que permitan crear una sucesión de especies que evolucionaron una a partir de otra, existiendo el famoso cuento de “eslabones perdidos”. Esto denota que en verdad no entienden cómo funciona la evolución, que no es una progresión lineal; así como tampoco entienden que para la creación de fósiles se tienen que dar un montón de condiciones que son muy raras, por lo que existe la posibilidad que hayan especies que desconocemos completamente porque no hay vestigios de ellos bajo tierra. No obstante, la gran prueba que demuestra la veracidad de la Evolución es el estudio del genoma, donde es fácil ver que de una forma u otra, todas las especies vivas de este planeta estamos emparentadas.


La Falacia de la Autoridad: es muy común en los creacionistas de internet. Se trata de citar a algún personaje célebre y con cierta autoridad, algunas veces sacando de contexto sus palabras o falseándolas, de forma que su opinión dé más peso a lo que se postula. Esto falla en el hecho que da lo mismo quién diga algo, pues esto es correcto sólo si se puede demostrar de forma racional. Einstein, Newton, Sagan y Lennon  eran tan humanos como cualquiera, así que no siempre tuvieron la razón. Ahora, si se les atribuye cosas que nunca dijeron, entonces eso es una vil y vulgar mentira.


El cruce entre especies no genera nuevas especies: “Es imposible crear un cocopato (mezcla entre cocodrilo y pato)” o “Nunca se ha visto una mujer dar a luz un chimpancé ni viceversa” son algunas de las estupideces que esgrimen algunos para desestimar la Evolución. Nuevamente, la cosa no funciona así. No es que quiera crear un perro con alas, así que tomo un huevo y lo insemino con semen de chihuahua. La Evolución ocurre cuando hay mutaciones en una especie y, si esta es favorable para aumentar la capacidad de supervivencia de los individuos, se va traspasando a las generaciones venideras. De hecho, la hibridación es muy rara y ocurre sólo en casos donde la genética de las especies es demasiado parecida – como los caballos y burros (mula) – y no crea una especie nueva, pues los híbridos son incapaces de transmitir su información genética (son estériles).


La Evolución sostiene que descendemos del mono: eso es una de las estupideces más creídas. Lo que en verdad sostiene la evolución es que el homo sapiens es descendiente de otras razas de homínidos que fueron mutando hasta lo que somos actualmente. El hombre no proviene de los chimpancés o gorilas, pues estos en verdad son nuestros primos, todos pertenecientes a la familia de los primates. En sencillo, nadie puede ser nieto o hijo de su propio primo… a menos que seas un Faraón, un redneck o un Targaryen.
La complejidad del ojo o la funcionalidad de la banana: estas son dos relacionadas e igual de imbéciles. La del ojo dice que nuestro órgano visor es tan complejo y perfecto que debió de ser diseñado por alguien; lo mismo que el plátano, que te avisa cuando es comestible por su color, es ergonométrico (se amolda a la mano) y es fácil de pelar (se les olvido que en casos de necesidad puede ser usado como dildo). Por el contrario, la ciencia ha demostrado que el ojo evolucionó de células fotosensibles de los primeros y sencillos seres que existían en los mares de hace millones de años y que llegó a su perfección en los peces, los que ven en HD, mientras que en los seres de la superficie aún es muy deficiente. En cuanto a la banana, la variedad amarilla fue una mutación que apareció en el siglo XIX y que se masificó gracias a la crianza humana, pues los plátanos originales son rojos o verdes y deben cocinarse para comerse.


Los humanos y los dinosaurios se conocieron: esto es como pretender que los “Picapiedras” son un documental de historia. Creacionistas, ante la enorme cantidad de vestigios de la existencia de los dinosaurios, decidieron no negarlos y meterlos en su mitología, sosteniendo estupideces tan grandes como que todos eran herbívoros  y viajaron en el Arca de Noé. El hombre y los dinosaurios están separados por más de 60 millones de años, así que Adán no tuvo un brontosaurio de mascota.


Y estas son sólo algunas de las estupideces que recuerdo en este momento. Existe un canal en youtube llamado MadeUpofStardust en que pueden encontrar muchas otras y explicadas de manera muy amena y graciosa. Les dejaré el link al final.
La pregunta que nos debería nacer en este momento es: ¿Por qué esta gente se empecina en defender un mito que fue inventado hace 3.000 años por pastores que tenían sexo con sus propias ovejas? Pues sencillamente porque necesitan ser especiales, estar hechos a imagen y semejanza de una deidad (aunque en verdad sea al revés) y no ser un animal más en la tierra. Creen que si la realidad no es como ellos desean pueden negarla y ya; como si un día por la mañana me aburriera del cielo azul y sostuviera que debe ser amarillo de forma porfiada para que esto se vuelva real. Puede que no nos guste, pero las cosas son como son, independientes de nuestras preferencias. Por otro lado, hay quienes, aplastados por las pruebas, admiten de mala gana que existe la Evolución, pero que es orquestada por un amigo imaginario que es tan tímido que no deja absolutamente ningún rastro de su presencia. Al final, la cosa es no perder.


Hoy sabemos fehacientemente que la tierra es 4,5 mil millones años contra los 6.000 que sostienen los creacionistas basados en la biblia. Existen más especies extintas que todas las que hay en la actualidad en la Tierra y han ocurrido cinco eventos de extinción masiva a lo largo de la vida del planeta, siendo el último el meteorito que hace 66 millones de años exterminó a los dinosaurios; por lo que el diluvio y el arca son sólo cuentos de niños al lado de estas verdaderas catástrofes. Esa es la verdad, nos guste o no, así que aprendamos a vivir con ello.


Por último, muchos de los creacionistas se quejan de que la Evolución es una doctrina materialista que le quita toda trascendencia a la existencia humana, lo cual es cierto a medias, en específico si quieres ser especial de manera pueril. Por el contrario, hay cierta espiritualidad al entender que somos parte de una enorme familia que nació a partir de una célula autoreplicante. Al contrario del ideal del predominio, donde el humano es la obra cúlmine de una deidad creadora, designado para gobernarlo todo como un tirano (como dice Pearl Jam: “Estoy a cargo, soy el hombre. el primer mamifero que usa pantalones”), la Evolución nos enseña a ser humildes, a entender que somos una pieza de un todo y que ser la especie que logró evolucionar hasta desarrollar una inteligencia superior nos da responsabilidades en el cuidado y preservación del resto de nuestra familia.


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