martes, junio 07, 2016

Entre el Sueño y la pesadilla: Seres Feéricos (Parte 3)


Como pudimos ver en el capítulo anterior, los pueblos de cultura celta fueron los que más aportaron al mito de las hadas y duendes, siendo quienes nos legaron la mayoría de la iconografía y creencias establecidas hasta la actualidad. No obstante, está el aporte de germanos y eslavos, los cuales también poblaron sus bosques y montañas de increíbles criaturas con características sorprendentes.
Los pueblos de origen germánico aparecieron en Europa durante el primer milenio Antes de Cristo, empujando a los celtas a occidente y asentándose en el centro y norte de Europa, en las zonas que modernamente conoceríamos como Alemania y Escandinavia. Menos civilizados que sus parientes celtas, los germanos y nórdicos eran principalmente un pueblo dedicado a la agricultura y la ganadería que idealizaba la guerra y admiraban la fuerza física, cosa que se permeó a sus mitos.


Según las leyendas de los germano-nórdicos había un montón de razas aparte de los humanos. Mostrando cierto paralelismo con los fomorianos celtas, los gigantes Jotun son criaturas terribles, dadas a comer humanos y de carácter caótico y salvaje, siendo engendros deformes, en ocasiones con cabezas  extremidades extras. El primer Jotun fue Imir, quien emergió del deshielo primigenio. Mientras dormía, bajo su axila engendró a los  Hrímþursar o gigantes de escarcha, los cuales vivieron en la tierra gélida de Niflheim. Por otro lado, también estaban los Muspeli o gigantes de fuego, quienes el día del fin del mundo nórdico, conocido como Ragnarök, serán liderados por su rey Surt para el asalto final en contra de los dioses.



Derivación tardía de los Jotun son los Trol, quienes en algunas versiones son seres de gran tamaño y fealdad, mientras que en otras son más perecidos a humanos salvajes con cola que viven bajo la tierra. De hecho, en Escandinavia se divide a los trol entre los gigantescos Haugtroll o Trol de montaña, quienes son monstruos que comen gente, y los Bergtroll o Trol de los túmulos, quienes viven en cuevas. Estos últimos tienen una práctica que copiaron a sus parientes celtas, siendo la de raptar recién nacidos y cambiarlos por bebés trol.



Otro pueblo mitológico nórdico son los Enanos, o mejor dicho Dvergar. Se dice que cuando Odín y sus hermanos mataron al Gigante Imir para crear con partes de su cadáver el mundo, el Padre de Todo vio restos de carne agusanada, creando a partir de los gusanos a una raza dura de criaturas conocida como Dvergar. No obstante, contrario a lo que se cree en la actualidad, en el mito original por ninguna parte se dice que son criaturas de baja estatura, sino que son feos para los parámetros de estética nórdicos, demasiado pálidos y con el cabello negro. Los Dvergar sólo se vuelven seres de baja estatura cuando se reescriben los mitos hacia el siglo XIII. Por otro lado, estos “enanos” vivían bajo tierra dedicados a la metalurgia y la minería, siendo alérgicos a la luz solar, la cual los mataba volviéndoles de piedra.



Otra raza propia de los mitos nórdicos son los Elfos, aunque la verdad es que sabemos mucho menos de ellos que lo que se suele creer. Alfar para los escandinavos y Albar para los germanos occidentales, sabemos por los escritos que se trata de una raza de seres eternamente jóvenes y bellos, los cuales vivían en uno de los cielos de su mitología. Sin embargo, a diferencia de los enanos que tienen una participación protagónica en los mitos del norte, los Elfos apenas aparecen en sus historias. Hubo que esperar a las novelas fantásticas de Dunsany y Tolkien para que se creara una mitología establecida para los Elfos. Sin embargo, por lo que sabemos, al parecer los personajes destacados de las comunidades nórdicas podían llegar a convertirse en Elfos.



Propio de los germanos continentales es la leyenda del Kobold, que es un duende doméstico que se encargaba de ayudar a los habitantes del hogar cuando ellos estaban ausenten, recibiendo a cambio un poco de leche y los resto de la comida. Si el acuerdo entre la familia y el kobold no se cumple, entonces las criaturas se vuelven maliciosas, jugándole bromas cada vez más pesadas.



Otra característica de los cuentos infantiles es el Ogro, familiar cercano del Trol, que tenía el cuerpo lleno de pelo, garra, colmillos y hambre por carne humana. No obstante, estos seres tienen su origen en un pueblo que aún existe en la realidad. Luego del reinado de Carlomagno comenzó una segunda ola de invasiones bárbaras semejante a las que pusieron fin al Imperio Romano. Estos nuevos invasores fueron los vikingos del norte, los eslavos del este y un pueblo de la estepa asiática emparentados con los hunos llamados magiares. Estos magiares eran especialmente salvajes, siendo también llamados ugros, lo que generó la palabra ogro, así como el nombre que actualmente les damos a los descendientes de los magiares, los húngaros.



Por su lado, los eslavos era un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en la zona este de Europa hasta los montes Urales. Polacos, checos, eslovacos, croatas, servios, eslovenos, bosnios, ucranianos, bielorrusos y rusos son los pueblos que hoy son herederos de la cultura de los eslavos.


Eslavos
Una de las criaturas feéricas más comunes en las leyendas eslavas es el domovoi o domovik. Se trata de un duende o espíritu del hogar que protege a la familia, aunque puede ser nefasto cuando se enoja. Se le describe de varias maneras, ya sea como un anciano pequeño de barba gris, como un niño con pies de cabra o tomando la forma de animales como perros y gatos. Los eslavos sienten un especial respeto hacia estas criaturas, refiriéndose a ellos como dueños de casa o abuelos.



Otro aspecto de la naturaleza que fascinó a los eslavos es el agua; no tanto del mar, sino de ríos y lagos. En estos lugares medraban varios seres sobrenaturales, siendo uno de ellos el Vodianoi. Descrito como una criatura cubierta de musgo, algas y lodo, se dice que se encargan de ahogar a quienes se aventuran a sus dominios, aunque en otras ocasiones son beneficiosos para los pescadores. Estos seres están íntimamente relacionados con otras criaturas de las que hablaremos a continuación.



Las Rusalkas han funcionado como esposas o sirvientas de los Voddianoi, siendo ellas unas sirenas que vivían en los fondos de los lagos y los ríos, saliendo por las noches a recorrer los bosques. Las Rusalkas son muy atractivas y suelen enamorarse de hombres bellos, a los cuales llevan a sus dominios debajo en el agua. Algunos dicen que esos hombres viven felices con sus esposas Rusalkas, mientras que otros argumentan que estas criaturas engañosas los ahogan. También se dice que las Rusalkas son dueñas de todo el conocimiento del mundo, por lo que algunos las buscan para aprender de ellas.



Quizá debido a la influencia de la cultura griega a través de Bizancio en el mundo eslavo es que nos encontramos con criaturas como la Alkonost o el Sirin, ambas casi calcadas de la sirena clásica. Se trata de criaturas con la cabeza y busto de hermosas mujeres, mientras que poseen el cuerpo de un pájaro, específicamente de una lechuza en el caso del Sirin. Tienen una hermosa voz, la cual hace que quien las escuche olvide todo y enloquezca por su añoranza.



En los bosques viven los Lisovik, criaturas que pueden parecer un anciano con la ropa puesta al revés o como una clase de fauno. Se dice que vive en lo profundo del bosque y que durante los inviernos duerme bajo tierra. No obstante, antes de su hibernación entra en una especie de frenesí que le hace echar abajo árboles, espantar a los animales y producir tormentas. El Lisovik es el protector de los animales salvajes, por los que los cazadores que no le rinden pleitesía suelen ser desorientados por él para que se pierdan en el bosque.



Otras habitantes de los bosques son las Veelas, unas ninfas eslavas que vagan desnudas por las arboledas. Son cambiaformas capaces de asumir el aspecto de lobos, cisnes, águilas y caballos. Como la mayoría de las criaturas de su tipo, son avezadas seductoras que atraen a los hombres a los claros. La suerte que corran esos sujetos depende exclusivamente del humor de la Veela. También estas ninfas eran conocidas por ser muy fieras guerreras, cazando a quienes las hayan ofendido mientras montaban en ciervos.


Con la revisión de estos seres de fantasía dejamos atrás Europa y, en el próximo capítulo, nos adentramos en las misteriosas tierras de Asia donde nos encontraremos con criaturas tanto o más sorprendentes.

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