jueves, noviembre 12, 2015

De 1 a 10 ¿Que tan Estúpido es?: Malvados Ateos


Hace unos días vi lo que podría ser el bodrio cinematográfico más descaradamente malo con que me he topado. No hablo de un film de cine Z, que son películas que se hacen con cariño y sin pretensiones, sino una que quiere ser tomada en serio como drama. Les hablo de “Dios no está Muerto”, una película del año 2014 de una productora cristiana que tiene como fin mostrar lo malo que somos los ateos y que ya tiene secuela con tráiler.

El cuento va acerca de un joven cristiano bueno como el pan que va a la universidad y se inscribe en una clase de filosofía. El profesor a cargo (interpretado por Kevin Sorbo, el Hércules de la serie de los noventa) le exige a sus alumnos que firmen un documento en que abjuran de sus creencias cristianas, cosa que el  chico bueno no consciente y comienza a ser acosado y ridiculizado por el profesor. Al final, el chico demuestra que el profesor perdió su fe por evento doloroso y éste se reconcilia con dios antes de morir. Un drama plano, con personajes de cartón, unidimensionales y ridículos, propaganda que ni siquiera es sutil en su intención.


Pero si hay algo que se puede rescatar de esa mierda es que nos ilumina acerca de la real visión que los religiosos tienen acerca de los ateos. En primer lugar piensan que debe haber un hecho trágico que nos hace perder la fe en dios; que eso nos vuelve amorales, miserables, egoístas y arrogantes; que estamos empeñados en perseguir a los cristianos y, principalmente, que sentimos un enconado odio hacia dios.


Empecemos por lo de la tragedia. Hay casos en que una tragedia ha hecho que creyentes abandonen su fe, pero esa no es la regla. Yo fui educado en la religión católica y me mantuve en ella hasta mi adolescencia. No hubo ningún drama que me hiciera perder la fe, sólo me eduqué, comencé a leer y a pensar, dándome cuenta de que todo esto de un dios omnipotente en el cielo no tenía ningún sentido. Es una cuestión sencillamente de educación lo que te lleva a dejar de creer en cuentos de hadas.


En cuanto a lo inmoral, hay códigos básicos que todo el mundo debe respetar y que no son monopolio de ninguna fe. Todo el mundo debería entender el respeto a los demás, que matar y robar es malo, que se debe decir la verdad siempre que sea posible, que hay que lavarse las manos después de orinar, bajar la tapa del baño, no poner los codos en la mesa, que si te rascas tus partes privadas  nadie debe verte, etc. La gran diferencia entre nosotros y los religiosos es que no pensamos que la moral se base en absolutos, sino que estamos conscientes de que el mundo real es mucho más complejo que el blanco y negro con que quieren catalogarlo todo.


También está el cuento de nuestras miserables vidas, porque no contamos con la ayuda de un amigo imaginario para sobrellevarlas. Pero, seriamente ¿Alguien de verdad cree que a las personas con fe les va mucho mejor en la vida? Hasta dónde puedo ver, las personas que me rodean y son creyentes tienen los mismos problemas que yo. A veces me ha tocado ganar, otras perder, pero eso no tiene nada que ver con algo religioso. Ahora, pensar que rezando el mundo se va a arreglar, o que si esas oraciones no tienen respuesta es la “voluntad de dios”, es sencillamente una forma bastante pueril de de ver las cosas.


Por su parte, el egoísmo y la arrogancia se dan en cualquier persona, independiente de lo que diga creer. Hay gente que pasan por encima de todos en su ascenso a la cumbre e igual van a misa el domingo. Por otro lado, los líderes religiosos, quienes se sienten con derecho a decirle al resto cómo tienen que comportarse y que condenan a personas por pecadoras, mantienen una doble moral puertas adentro, siendo una muestra patente de arrogancia.


Lo de las persecuciones por parte de los ateos a la religión en realidad sólo es una forma de victimizarse. Que un profesor obligue a sus alumnos a adjurar de sus creencias es algo que sólo he visto en esta película, pues en la vida real a ese profesor lo ponen de patitas en la calle antes que pueda decir “Sócrates”. Lo que la mayoría de los ateos postulamos es que en estados laicos la religión es algo personal y que debe estar restringido a los ámbitos que le corresponde. No me imagino que alguien quiera quemar iglesias, ni prohibir la navidad o la semana santa (bueno, sí los hay, pero son sólo fanáticos obtusos), pero sí quiero que no se enseñe creacionismo en las clases de ciencia de las escuelas, que no haya religión oficial de estado si éste es laico, que la televisión pública no tenga programas religiosos y que no se imponga la moral de algunos a toda la mayoría. Eso no es persecución, sino que secularización y libertad de pensar.


Y acá llegamos al famoso cuento del odio a dios, que en algunos casos se hermana con la adoración al diablo. Es simplemente una falacia lógica odiar a dios cuando se es ateo, pues si no se cree en la deidad ¿cómo se la puede detestar? Dicho de otra forma, es estúpido odiar a un ser imaginario. Y créanme que los ateos no tienen ninguna vinculación con el satanismo, ni con ninguna otra religión, pues todos los dioses nos parecen igual de irreales.


Ahora, fuera de lo que plantea esta película hay otras ideas de mierda que están haciéndose populares, especialmente en internet. Están esos dichosos memes en que los que se pretende que el ateísmo es una moda, por eso ahora hay más no creyentes. Déjenme decirle a todos esos que se creen muy inteligentes y ocurrentes con sus memes, que el ateísmo ya existía en la Grecia Clásica, con varios filósofos que negaron la existencia de los dioses, o la necesidad de ellos. En el siglo XIX hubo grandes pensadores que no fueron creyentes, cosa que ha continuado en el siglo XX. Una cosa que podemos ver en común en todos estos ateos es que son personas muy educadas… lo cual no es tan normal entre la gente religiosa.

¡Por qué mierda usan a Willy Wonka  para decir puras estupideces!


Otra de las declaraciones que algunos suelen soltar muy sueltos de cuerpos en la red es que el ateísmo es una religión como las otras, sólo que carece de dios. Parafraseando al presentador americano Bill Maher “decir que el ateísmo es una religión es igual que pensar que la abstinencia es una posición sexual”. De hecho, el ateísmo ni siquiera es ideología, es simplemente la inexistencia dela creencia en una deidad. Eso de decir que el ateísmo es una religión es sencillamente una forma tramposa de igualar la cancha para hacer parecer que un cuento chino que inventó un chamán atiborrado de alucinógenos es tan válido como un razonamiento fundamentado en la lógica.



Y la verdad es que lo que plantea la película que he citado es una mentira de principio a fin, siendo más común que los ateos seamos pasados a llevar en nuestro derecho a pensar diferente. Decir que no crees en dios es una vía segura a ganarte más de una mirada hostil, incomprensión y burlas. Hace poco también vi un documental de CNN acerca del ateísmo en Estados Unidos, en que mostraban el caso de un chico universitario que parecía una excelente persona, inteligente y muy tolerante, que era un ateo dentro de una familia creía al pie de la letra en la biblia. Cuando entrevistaron al padre de la familia, dijo que soportaba la presencia de su hijo en su casa de la mejor manera que podía, pero que de verdad él estaba muerto en vida por no creer en dios ¡Su propio padre renegaba de él por sus convicciones!


Y eso es uno de los cosas que me alejan de la religión, pues los más creyentes son capaces de hacer cosas horrorosas y a todas luces reprobables bajo el pretexto que dios lo quiere. Se han matado miles de personas a lo largo de la historia humana porque dios lo quiere, se esclavizó a la gente de color porque dios lo quiere, se ha mantenido a las mujeres casi en la misma jerarquía animales parlantes porque dios lo quiere, personas buenas homosexuales no pueden ser felices porque dios lo quiere y hay  una muy larga lista de deseos divinos que hacen a este amigo imaginario un verdadero hijo de puta.


¿Somos los ateos mejores que los creyentes? No, pero en muchos aspectos somos más tolerantes, pues entendemos que en la vida diaria, supeditada a los devenires de nuestra condición humana, hay más sutilezas, maravillas, claroscuros y complejidades que las que pueda expresar un cuento de hadas transformado en verdad absoluta.

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