jueves, septiembre 24, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: El Nacionalismo.


Estaba inmerso escribiendo otra cosa, pero ante un montón de publicaciones que veo hoy cada 5 minutos en internet, me veo en la obligación de hablar acerca de la estupidez de algo que es en especial molesto y que nos reduce a la condición de simios cuando lo expresamos. Hablo del nacionalismo.

Acá suele haber una confusión entre dos conceptos totalmente diferentes y en muchas ocasiones opuestos, los cuales son el patriotismo y el nacionalismo. El patriotismo es el amor natural que toda persona tiene por la tierra en que nació, por sus tradiciones, por la identidad cultural de un pueblo, mostrándola al resto del mundo pero con respeto a los otros. Por su lado, el nacionalismo es una idea imbécil que pregona que por haber nacido en un lugar en específico eres mejor que el resto de los seres humanos, que los inmigrantes que vienen a tu país son sólo un montón de delincuentes que desean contaminar tu pureza nacional, y que la única verdad histórica es aquella que conviene a los intereses de tu nación, no habiendo ninguna otra válida.


El nacionalismo es una derivación del racismo, y en muchas ocasiones se mezclan de forma peligrosa, por lo que es totalmente contrario a cualquier tipo de diversidad. El nacionalismo entiende una sola forma de ser patriota, que es aquella que implica que todos los que no nacieron en nuestra nación son enemigos, los cuales nos envidian y que complotan en contra de nosotros. Además, en el nacionalismo no hay posibilidad a la disensión dentro del grupo de los compatriotas, pues el que piense distinto es un traidor que no ama a su patria.


La otra característica llamativa de este cáncer intelectual es su manía por idealizar la guerra y considerarla la única opción cuando la situación es adversa a los intereses de su país. “¡Nuestra nación ha de ser defendida con sangre!” dicen muy suelto de cuerpos, en especial aquellos que conocen los horrores de la guerra sólo a través de películas, juegos de videos u otros medios; los cuales les han alimentado una fantasía heroica de la contienda donde no hay civiles muertos, ciudades devastadas, violaciones, niños huérfanos y saqueos.


Además, el nacionalista está imposibilitado de entender una situación desde un punto de vista que no sea el propio. Sólo él tiene la razón, sólo sus argumentos son correctos y el contrario es simplemente un salvaje ignorante que no entiende nada de nada, cuando en verdad son ellos los que están imposibilitados (por que no quieren) de comprender las complejidades de un mundo donde las cosas no son blanco o negro.


Otra práctica del nacionalista es reírse y hacer chistes de mal gusto de extranjeros, en especial si estos tienen un color de piel diferente al suyo; lo que se da en algunas partes de Sudamérica donde algunos tienen la ilusión de ser más pálidos de lo que realmente son. Y como el nacionalista no entiende de diversidad cultural, los trajes típicos, bailes y el acento del extranjero le parecen dignos de burla, siendo que esto exclusivamente lo pone en ridículo a él, denotando su absoluta ignorancia.


Otro desvarío nacionalista es el de tener a un dios (sea cuál sea en el que crea) de su lado, como si los amigos imaginarios supieran de nacionalidades. Por otro lado, las religiones, rameras prestas a entregarse al mejor postor, han ido a la cama con los nacionalistas desde siempre; pues ser la religión de la nación les da poder, permitiéndoles moldear mentes con sus mitos y supersticiones. Mierda religiosa y mierda nacionalista son más efectivas para matar un cerebro que la droga más dura.


Pero donde el nacionalista puede descargar todo el odio hacia los que no son como él es en el deporte, y hasta cierto punto esto se tolera de manera vergonzosa. Los cánticos ofensivos a los que usan una camiseta de otro color están a la orden del día, los cuales se entonan amparados en la masa, como lo hacen los cobardes. Además, la irracionalidad del nacionalista a la hora de hinchar por su país hace que quienes somos espectadores con un CI decente nos sintamos repelidos por el espectáculo deportivo.


Y esa es otra de las cosas deleznables de los nacionalista, pues buscan grupos en los cuales prosperar;  muchas veces de gente común y corriente; y los infectan con sus rebuznos absurdos, exacerbando la veta chovinista que, por desgracia, todos tenemos en mayor o menor medida. Y esto radica en que el nacionalismo no se vale de ideas, sino en slogans que son fáciles de asimilar y no implican un ejercicio intelectual muy duro. Las palabras “patria”, “futuro”, “enemigos”, “sangre”, “nuestro”, “defensa”, “territorio” y “bandera” son repetidas uno y mil veces por los nacionalistas, cuando deberían aprender otras nuevas como “multilateralismo”, “diversidad”, “negociación”, “paz”, “entendimiento” y un largo etcétera.


Pero el problema de los nacionalistas es que no quieren entender lo anterior, pues para ellos el valor de dialogar es una muestra de cobardía y poco amor por su patria (cosa de la que me están culpando ahora quienes lean este artículo y tengan la cabeza podrida con esta ideología de mierda). Querer a tu patria no tiene nada que ver con estar escuchando marchas militar y vociferar amenazas como energúmeno; sino de trabajar todos los días para hacer grande a tu país, participando en las decisiones importantes para él (votaciones) y manteniendo la cabeza fría en los momentos de crisis.


Y no llevemos todo a blanco y negro, que es el terreno en que los nacionalistas se sienten a sus anchas. Acá no estoy llamando al odio a la patria, que si no te gusta el lugar en que naciste es cosa de cada uno. Tampoco digo que sea inadmisible tomar las armas para defender tu país de una agresión extranjera; si no que detesto ese militarismo pechoño al que algunos recurren cuando sienten que los intereses de su país son levemente tocados. Y no hago estos comentarios apuntando hacia afuera, pues todo lo que he comentado es en base a lo que veo en mis compatriotas.


¿Tengo que mostrar más prueba para demostrar que el nacionalismo es una lacra? Si es así, pensemos en la historia del siglo que recién pasó, donde lo encontramos en el origen de las dos Guerras Mundiales. La Primera Guerra se desató por una mezcla de nacionalismo paneslavo, el nacionalismo militarista alemán y el nacionalismo resentido de Francia; la Segunda tiene como culpables al nacionalsocialismo alemán (nacionalismo con racismo), el nacionalismo estulto de Mussolini y el nacionalismo imperialista japonés. El nacionalismo de Franco en España y de Oliveira en Portugal mantuvieron a la Península Ibérica atrasada varias décadas con respecto al resto de Europa. Y no es una enfermedad solo de derechas, pues varias dictaduras de izquierda han usado sin sonrojarse la basura nacionalista cuando les ha convenido (si, Wil, el mismo que tú sabes).


Para mal de los nacionalistas, les aviso que se encuentran un siglo atrasados. Hoy va a ser inevitable que salgan a la calle y se encuentren con gente de todos los colores, nacionalidades y acentos; porque el mundo está globalizado y cada vez hay más facilidades para viajar de un país a otro y asentarse en cualquiera. Es una parte de lo que se llama la Aldea Global, donde las culturas se mezclan y de esto nace algo nuevo, más enriquecido que lo que había antes.


El nacionalismo, como una enfermedad que afecta a las cabezas, tiene cura; la cual es educarse. Hay que dejar de leer esos libros de historia chovinistas que nos enseñan solo la parte que deja a un país como rey y conocer todas las versiones, pues solo así podemos hacernos un juicio crítico. También hay que aprender a respetar lo diferente y a entender que si no te gusta que se rían de ti, no les hagas lo mismo a otros. Por último, entiende que el mundo no está dividido entre los buenos y los malos, en blanco y negro; las cosas son siempre más complejas y, si alguien no está de acuerdo con una postura mayoritaria, no es un traidor ni un vende patrias.



Estoy claro que lo que he escrito llegará a muy pocos y aún menos tomarán mis palabras; pero la verdad es que no importa, pues ya me desahogué. Igual tendré que hacerme el ánimo de seguir encontrándome con coléricas alocuciones patrioteras en televisión, marchas militares y slogans tontos en facebook. Hay cosas que necesitan tiempo para que la evolución las deje obsoletas. 

5 comentarios:

  1. Hojala pase lo que comentas en la última línea. Hay cosas que necesitan tiempo para que la evolución las deje obsoletas. PAZ

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  2. Gracias por los comentarios. Los agradezco todos no importa la nacionalidad de quien los escribe XD.

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  3. ah.. muchas gracias por tan interesante escrito.

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