miércoles, septiembre 16, 2015

Alan Moore: La Extraña Locura de la Genialidad.


“No quiero que coincidan conmigo. Quiero que piensen”.
“Parece que cualquier cosa a la izquierda de Genghis Khan es considerada subversiva. Si en la época actual la tolerancia y la sensibilidad son consideradas ‘subversivas’, entonces me enorgullece ser llamado subversivo”.

Las citas anteriores pertenecen a un artista que, en sí, es todo un personaje. Escritor de comic, vegetariano, mago caótico y anarquista. Hoy hablaremos de Alan Moore.

Alan Moore nació el 18 de noviembre de 1953 en Northampton, viniendo de una típica familia obrera inglesa. Se crió en uno de los barrios más pobres de la ciudad, donde aún podían verse niveles altos de analfabetismo en la Inglaterra del siglo XX. No obstante, esto no impidió que Moore fuera un lector ávido desde los 5 años, entrando a la escuela primaria de su barrio y siendo un alumno destacado. Pero con el paso a la secundaria, las cosas cambiaron, porque el chico pudo entrar a una escuela de mejor calidad, pero él tenía todas las de perder ante esos muchachos de clase media, quienes venían con una mejor base educativa. Al final, Alan decide abandonar la escuela, ya que considera que el sistema educativo no sacaba lo mejor de él, así que lo haría por sí mismo.


Pero las cosas se le vinieron difíciles, pues a pesar de lograr formar un colectivo artístico con varios amigos y escribir poesía en una revista llamada Embryo, no ganaba nada del arte, teniendo que desempeñarse en trabajos pequeños y muchas veces pésimamente pagados. También en esa época empezó a experimentar con drogas psicodélicas, en especial con el LSD.


Cansado de empleos aburridos, Moore intentó dibujar y escribir sus propios comics, pero pronto decidió que lo suyo era el relato, por lo que se dedicó exclusivamente a ello. Uso varios seudónimos en esta época, siendo uno de los más peculiares Jill de Ray, que corresponde a la forma fonética en inglés de Gilles de Rais, un noble francés que es  conocido como uno de los primeros asesinos seriales de los que se tiene registro; lo cual nos demuestra cierta fijación iconoclasta desde el principio.


Pero su entrada a las grandes ligas del comic británico fue a través de diferentes trabajos publicados por Marvel U.K., Warrior y 2000 A.D.; entregando en esta última una propuesta tan buena de guión para la serie ícono “Juez Dredd”, que el editor en jefe de la revista no pudo hacer ningún corte a éste, pues era demasiado largo para su publicación. Fue el mismo Moore quien editó su trabajo para poder ser publicado. Esto demuestra que desde un principio fue un excelente escritor.


En esta época ya se atisban el estilo original y transgresor de Moore en obras como “La Balada de Hallo Jones”, “Marvelman” (después conocido como Miracleman) y quizá una de las más famosas de todas, “V de Venganza”; en la que muestra su compromiso político, su desprecio por las ideas establecidas en el género de superhéroes y la capacidad de hacer del comic un medio de comunicación serio, como lo es la literatura o el cine. No obstante, Alan siempre ha tenido problemas con la autoridad debido a sus convicciones personales, y muchas veces esto lo ha llevado a enemistarse con las editoriales, en especial por sus reclamos acerca de lo que debía o no hacerse con sus obras.


Pero todo lo anterior llamó la atención de DC Comics, y de su editor Len Wein, quien era el creador de una exitosa serie de terror llamada “La Cosa del Pantano”, pero que deseaba que alguien continuara con su trabajo dándole un giro original. La elección de Moore no puede ser más acertada. Con “La Cosa del Pantano” Moore no sólo nos contó una historia, sino que fue hilando una mitología, reviviendo personajes ya olvidado o de poca importancia del catálogo de D.C., o creando nuevos, como el archiconocido John Constantine; el mago de clase obrera, fumador y embaucador que luego tendría su propia serie y varias apariciones en otros medios.


Pero quizá la gran revolución que haría Moore al género de superhéroes es con “Watchmen”, en el que nos plantea cómo sería tener superhéroes en el mundo real, las implicancias políticas y sociales de esto y la ridiculez que va implícita en esta idea. Además, muy en tono con otras obras de la época, Moore hace una profunda crítica política de lo que ocurre tanto en Estados Unidos como en Inglaterra durante los ochentas; dos naciones gobernadas por conservadores que estuvieron a dos pasos de llevar al mundo a la destrucción nuclear.


También en DC Moore haría varias otras obras excelentes, como los especiales de Superman “For the Man who Has Everything” y “Whatever Happened to the Man of Tomorrow”; así también la historia de un sólo número “The Killing Joke”, en que nos propone un origen para el personaje del Joker que sigue siendo referenciado en la actualidad por diferentes autores y medios.


Pero su tiempo de trabajo en DC terminó abruptamente cuando tuvo discusiones acerca de los derechos de autor de sus historias. A esto debemos sumarle lo que ocurrió con una serie que fue ideada por él acerca del futuro del universo superheroico de la editorial y que se rechazó, pero cuyas ideas se han seguido usando en otras obras de DC hasta la actualidad. Así, Alan Moore decidió seguir un camino independiente y cortó toda relación con DC Comics.
Los primeros pasos del Moore independiente los realiza en una editorial que crea con su esposa, Phyllis, y su amante, Deborah Delano, a la cual bautizan “Mad Love Publishing” (si, además de un genio, Moore es muy liberal con sus relaciones), donde escribe varias obras que no tienen la resonancia de las anteriores, pero no por eso son de menor calidad. No obstante, da un golpe a la cátedra con “From  Hell”, de 1991, donde recrea los crímenes de Jack el Destripador y, de paso, nos muestra una descarnada pintura de la sociedad victoriana. Tomando las teorías que el periodista Stephen Knight presenta en su libro de 1976 “Jack el Destripador: La Solución Final”, Moore nos muestra una enorme conspiración que toca a la Corona Británica y a agrupaciones como la francmasonería. No obstante, esto es sólo un pretexto para mostrar el inhumano ambiente de la Inglaterra de finales del siglo XIX, pues el mismo Moore se ha declarado no creyente en teorías conspirativas. Lo que interesaba era mostrar a quién él en verdad pensaba era culpable de los crímenes de Jack: la sociedad victoriana en su totalidad.


En los años que vendrían, Alan Moore se movería entre las nuevas editoriales y la independencia, llegando a hacer pequeños trabajos para Marvel, en que se rió de los clásicos comics de los 60’s, mostrando lo homofóbicos, pro capitalistas y conservadores que eran. También en su deseo de transgredir, nos presenta junto a su nueva pareja, Melinda Gebbie, el comic erótico “Lost Girl”, en el que pone a las protagonistas femeninas de cuentos infantiles Wendy (“Peter Pan”), Alicia (“Alicia en el País de las Maravillas”) y Dorothy (“El Mago de Oz”) en un hotel a principios del siglo XX, donde veremos el devenir romántico y sexual de estas tres mujeres.


Pero, ampliando el concepto anterior, para la editorial American Best Comics escribe “La Liga de caballeros Extraordinarios”, que nos muestra una imaginaria Inglaterra de finales del siglo XIX, donde todos los personajes y lugares presentados en novelas de la época existen. En esta historia, el gobierno de Su Majestad contrata a Wilhenmina Murray (“Drácula”) para formar un grupo de personas con aptitudes extraordinarias que puedan defender el Imperio Británico de diferentes amenazas. El grupo original se conforma por Mina, Allan Quatermain (“Las Minas del Rey Salomón”), el Capitán Nemo (“20.000 Leguas de Viaje Submarino”), Henry Jekill/Edward Hyde (“El Extraño Caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde”) y Hawley Griffin (“El Hombre Invisible”). Esta debe ser una de las obras más completas y complejas de Moore, pues nos da un paseo donde todas las obras pensadas por algún autor tienen cabida, haciendo cameos que en ocasiones nos cuesta captar. Aún siguen apareciendo nuevos tomos de “La liga de Caballeros Extraordinarios”, ya llegando la historia la actualidad, donde ni siquiera “Harry Potter” se ha salvado de la mordaz pluma de Moore.


Con 61 años en la actualidad, Alan Moore no nos ha dejado de sorprender por la originalidad que le da a cada uno de sus proyectos, siendo uno de los grandes referentes para escritores modernos. De sus últimos trabajos podemos destacar “Promethea”, en el cual nos muestra sus ideas acerca de la magia y cómo esta funciona, y “Neonomicón”, una relectura de los mitos del maestro Lovecraft, cosa que sólo otro maestro puede hacer de buena manera.


Ahora es cuando te digo lo mismo de siempre, y es que te aconsejo que leas en su totalidad la obra de Moore (que consta de muchas más cosas que las que he nombrado acá), pero en esta ocasión el consejo es más perentorio que nunca, porque si recurres a las adaptaciones del cine, te encontrarás con una ínfima parte de lo que en realidad Moore quiso mostrarnos. Muchas veces se dice que Alan Moore tiene un odio irracional a las adaptaciones de su obra en el cine, pero la verdad es que está por demás justificado, pues la mayoría de estas películas se alejan tanto de lo que él escribió, que del original sólo llevan el nombre.
No obstante, como siempre hago, les presentaré las películas hechas a partir de comics de Alan Moore.
En 2001 aparece “From Hell”, dirigida por Albert y Allen Hughes y con las actuaciones de Johnny Depp, Heather Graham e Ian Holm. Acá todo lo que nos plantea la obra original es dejado de lado para entregarnos un thriller estereotipado sin un fondo sólido. A diferencia del comics, donde sabemos desde el principio quién es el Destripador y todos los personajes se apegan de forma muy creíble a sus versiones reales; en el film mantienen artificialmente el misterio hasta el final y crean caricaturas con el nombre de personas reales, incluso eliminando de cuajo varios personajes de gran importancia en la historia. Debe de ser la segunda peor versión de una obra de Moore.


La que se lleva los palmares como la más mala adaptación a una obra de Moore es “La liga de Caballeros Extraordinarios” de 2003. Esta película es tan mala que después de verla es imposible no pensar “¿Estos tipos leyeron más de cinco páginas del comic?”. Dirigida por Stephen Norrington y con las actuaciones de Peta Wilson y Sean Connery, esta película sólo toma a grandes rasgos algunas ideas del tomo uno del comic, agregando personajes innecesarios (Tom Sawyer y Dorian Grey) y quitándoles cualquier fondo emocional a los que sí aparecen en la obra original, mostrándonos seres de cartón, insoportablemente aburridos. Obviamente, se trata de una película que quiso concentrarse únicamente en la espectacularidad y nada más. Si alguna vez te topas con ella y ya has leído el comic ¡NO LA VEAS! Podría producirte un aneurisma.


“V de Venganza” de 2005 se aleja un poco de lo deleznable de las anteriores, pero no le alcanza. Dirigida por James McTeigue y protagonizada por Hugo Weaving y Natalie Portman, la película trata de mantener más o menos los hechos que nos cuenta el comic, pero en su afán por actualizar la historia se pierde, quedando una versión descafeinada del original. La crítica al fascismo, a una sociedad pasmada que deja al estado hacer lo que desee y al conservadurismo maniqueo e hipócrita sólo asoma la nariz muy de vez en cuando en el film, cayendo en la típica caricatura del bueno contra el malo, con muchas explosiones y efectos especiales. A todos aquellos que aprendieron de anarquía viendo la película, les recomiendo vehementemente que lean el comic; pues es similar a decir que sabes de pornografía cuando sólo has visto series de HBO.


Ahora, para mi gusto, por lejos la mejor adaptación de una obra de Moore, y de paso, la mejor película de superhéroes es “Watchmen” de 2009. El director Zack Snyder, quien ya nos había impresionado por una adaptación del comic de Frank Miller “300”, se encargó de reproducir casi a la perfección las viñetas del comic en la pantalla grande. El reparto es increíble, pensando en actores poco conocidos pero que cuadraban exactamente con los personajes; además de una fotografía y banda sonoras impecables. Si bien hay un cambio en el final de la historia con respecto al comic, en este caso sí creo que no afecta el sentido de éste, sino más bien lo actualiza, pues el público de hoy no se traga las mismas cosas que en los ochentas. Es una pena que obcecadamente Alan Moore se empeñe en condenar esta película, pues siento que su juicio se basa en los deplorables resultados anteriores y no en lo que nos muestra este film en sí.


Ahora, si quieres ver a Alan Moore hablando él mismo de su particular visión del arte, el mundo y la vida, te recomiendo que veas el documental “The Mindscape of Alan Moore”, el cual te dejo a continuación.


A pesar de ser caricaturizado por su postura (“A Alan Moore no le gusta nada”), este escritor no sólo debe ser reconocido por su consecuencia en el modo de actuar, por su personalidad peculiar, por su anarquismo o por pretender ser un mago del caos, sino porque debe ser el mejor escritor de comics desde que éstos se comenzaron a crear. Cuando parecía que existían normas acerca de cómo escribir un comic, de cuál es el molde del superhéroe, o por qué los buenos siempre deben ganar, este hijo de obrero barrió con todo; obligándonos, como dice en la cita del principio, a pensar.

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