viernes, julio 10, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: Fátima


Anteayer publiqué un artículo en el que hablaba de lo estúpido de la anti vacunación, debido a lo cual comencé a repasar el listado de cosas y creencias que considero fraudulentas y tontas. Así que hoy nos toca hablar de religión, en especial de la aparición de la virgen María a principios del siglo XX en un pueblito de Portugal.

Las apariciones de la virgen son cosa común en la mitología de la Iglesia Católica, desde las del monte Carmelo a un eremita en el año 1251; la que vivió Domingo de Guzmán y en la que se le entregó el rosario para combatir a los herejes cátaros (obviamente, unas cuentas unidas por una cadena no fueron suficientes y tuvo que armarse una cruzada con miles de muertos, ciudades arrasadas y una cultura exterminada); o la del indio náhuatl Juan Diego Cuauhtlatoatzin y que dio origen al culto guadalupano en México. No obstante, las apariciones modernas y documentadas de María comienzan en 1858, en Lourdes, del lado francés de los Pirineos.


Pero de lo que les quiero hablar en esta ocasión es de, quizá, la aparición que ha suscitado más fanatismo de todas; me refiero a Fátima, ocurrida entre 1916 y 1917.  Por ello primero hablemos de la historia oficial: tres pastorcillos portugueses (Lucía dos Santos [10], Jacinta Marto [6] y Francisco Marto [9]) que estaban cuidando a sus ovejas ven a un espíritu angelical que les habla de enseñarles a rezar y de paz. Luego, cada día 13 desde mayo a octubre de 1917, les visita la virgen María, siendo la última aparición la más espectacular, porque frente a las miradas de miles de peregrinos ocurre el milagro de la danza del sol. Luego, según había profetizado la virgen, los hermanos Marto murieron en 1918 por la plaga de gripe española y Lucía se hizo monja, entregando al Vaticano tres secretos que María les confió y que debían ser hechos públicos en su momento. Hoy Fátima tiene el santuario mariano más concurrido del mundo, con millones de peregrinos al año y la visita de varios Papas.


El problema que tiene la historia oficial que ha contado la iglesia y que puede verse en películas y documentales políticamente correctos, es que no toma en cuenta ni el contexto histórico ni los intereses políticos que moldearon esta versión de lo que ocurrió en Fátima. Primero, hablemos de Portugal, que en 1910 sufrió una revolución que saca de su trono al Rey Manuel II, instaurando una República laica con tendencias liberales, siendo una de sus primeras medidas la separación definitiva de la Iglesia y el Estado. Por otro lado, Portugal entra en la Primera Guerra Mundial del lado de los Aliados, enviando a sus jóvenes soldados a luchar a las trincheras de Francia, donde fueron masacrados. En este escenario, en los campos interiores de Portugal la República es un concepto ajeno que los rústicos campesinos no terminan de entender, y donde la lealtad al Rey sigue viva y la Iglesia hace contracampaña a los cambios republicanos.


En lo último me quiero detener, porque es importante para entender lo que pasó en Fátima. La iglesia portuguesa, contraria a las reformas que la República estaba haciendo y a perder las prerrogativas que tuvo durante la monarquía, desplegó una campaña entre las pobres aldeas del interior para infundirles el temor a Dios con un libro llamado “Misión Abreviada”, en el que se detallaban funestos castigos para quienes dejaran la tradicional fe de Portugal por el modernismo de la República. En casi todos los casos, como los aldeanos eran iletrados, los misioneros montaban obras de teatro donde representaban los males del infierno e historias moralizantes muy parecidas a la de los pastorcillos de Fátima.


En la primera versión que se tiene de las apariciones de la virgen, lo que los niños cuentan es exactamente lo mismo que aparece en el Libro de Misión Abreviada. Las visiones que tienen del infierno, los llamados a hacer penitencia, a la mortificación física para salvar sus almas  y la negación de la autoridad de la Republica para hacer cambios (aunque no de forma tan frontal). Esto es lo que algunos estudiosos llaman Fátima 1, o la lucha en contra del laicismo en Portugal.


Luego del fin de las apariciones y de la muerte de los hermanos Marto, sólo Lucía fue la depositaria de lo que supuestamente vieron, volviéndose monja de claustro, por lo que estuvo bajo el control absoluto de la jerarquía católica. Fue entonces cuando el supuesto mensaje de Fátima cambia gracias a las memorias escritas por Lucía en el convento, donde habla acerca de que la virgen predijo la muerte de los Marto y que hay tres secretos que ella entregó a la iglesia y que sólo serán revelados en el momento oportuno. Esta instancia llegó para los primeros dos misterios en 1941, cuando el Papa Pío XII los hizo públicos. El primero habla sobre la visión del infierno que tuvieron los chicos y servía de nexo con la versión original del mensaje, mientras que el segundo decía que la Gran Guerra terminaría pero vendría otra peor “cuando en el cielo fuera iluminado por una luz desconocida”, y que Rusia debía ser consagrado para evitar que esparza sus errores por el mundo. El tercer secreto sólo se supo en el 2000, cuando Juan Pablo II anunció que hablaba acerca de una persecución y que un “Obispo vestido de blanco” sería asesinado.


Quienes defienden la veracidad de las apariciones en Fátima dicen que la virgen fue capaz de profetizar la Revolución Rusa que estalló a los meses de su visita a los niños; la Segunda Guerra Mundial, anunciada por luces en el cielo (en invierno de 1939 la aurora boreal pudo ser vista en latitudes mucho más al sur de lo usual, siendo apreciada en las principales ciudades de Europa y Norteamérica); y que el tercer secreto hablaba acerca del atentado que el Papa Juan Pablo II sufrió a manos del turco Mehmet Alí Agka en 1981. Todo esto es muy sorprendente y de seguro demostraría los poderes divinos de María a no ser que los mal pensados – como lo es un servidor – se pregunten “¿Por qué las profecías se anuncian después que sucedan los hechos que predicen y no al revés?”.


Volvamos a los niños y a 1917. Se les ha metido en la cabeza a unos chicos con ninguna educación que Dios está enojado con lo que pasa en el mundo y que castigará a todos con un infierno que es un mar de fuego bajo la tierra, lo que exactamente repiten meses después cuando ven a María. Es posible, aunque las pruebas sólo son circunstanciales, que Lucía dos Santos sufriera de delirios producidos por alguna enfermedad no diagnosticada, pues es ella quien principalmente lleva la batuta en todo esto de las apariciones, siendo los hermanos Marto sólo acompañantes. Lucía es quien supuestamente crea el mito final de Fátima en sus memorias y – un dato que la iglesia evita tocar – sigue teniendo visiones por el resto de su vida. Un detalle que apoya la hipótesis de que Lucia andaba mal de la cabeza es que los padres de los Marto creen a pie juntilla lo que sus hijos le dicen de las apariciones, pero los dos Santos no, pues estaban acostumbrados a las fantasías alocadas de la niña. Incluso puede que se haya tratado de una mentira que se volvió tan grande que al final los chicos no pudieron desdecirse. Imaginen cuando la cantidad de gente que les acompañaba en las visitas de la virgen creció de unas docenas a cientos y luego a miles. Nadie se atrevería a decir “Saben, sólo era un juego” cuando hasta el gobierno portugués estaba interesado en lo que pasaba en los montes que rodeaban Fátima.


Por otro lado, están las diferentes versiones de la historia. En un principio la virgen se limitó a repetir como un loro lo mismo que decía en el Libro de Misión Abreviada, nada más ni nada menos, pero para la década de los 30’s, cuando aparecen las memorias de Lucia, se agrega todo lo de los secretos y demás. Además, es demasiado evidente que los mensajes de María responden a un sesgo ideológico específico, o acaso nadie se ha preguntado por qué se preocupa tanto de los comunistas y no dice nada del nazismo. Hitler mató a 6 millones de judíos y María era judía ¿No se le ocurrió advertir lo que pasaría? “Díganle a mi pueblo que se cuide del sujeto de bigote chistoso… y no me refiero a Chaplin”; nada de eso.  En 1941 el Vaticano tenía muy buenas relaciones con el gobierno de Hitler y con su aliado Mussolini, pareciendo que la guerra en cualquier momento concluiría con un triunfo del Eje, así que era mejor fustigar a los comunistas… Ahora, alguien me dirá lo de las luces en el cielo y la Aurora Boreal del 39, pero incluir un hecho extraordinario, pero totalmente natural, sólo le dio dramatismo a la mentira.


Durante los 60 años siguientes todos los fatimólogos (si sé, no existe esa palabra) esperaban que el tercer secreto anunciara el Fin del Mundo, pero terminó siendo, convenientemente, una alegoría al atentado sufrido por Juan Pablo II, quien estaba en absoluta consonancia política con la primera parte del mensaje de Fátima, pues se trata del Papa que valientemente se opuso a las dictaduras comunistas, pero que no tuvo empacho en que su imagen se asociara con las funestas dictaduras sudamericanas; las cuales estaban encabezadas, eso sí, por hombres muy católicos.


Y por otro lado está María, la señora joven que se posó sobre un arbusto para hablarles a tres niños extasiados. La representación maternal por excelencia del catolicismo, toda dulzura y amor ¿qué les dice a esos niños? Pues los atormenta con horribles visiones del infierno, les llama a practicar el castigo físico para purgar sus pecados y a dos de ellos les anuncia que morirán dentro de poco. Francisco y Jacinta Marto eran dos niños pobres y mal alimentados a los que la virgen llamó a hacer ayuno, lo que les debilitó y ayudó a que murieran de gripe española, junto a otros 100 millones en todo el mundo (cosa que también le importó un carajo predecir a María). ¿Acaso alguna madre desea ese sufrimiento para sus hijos? ¿Acaso alguna madre los asustaría con imágenes de un mar de fuego y azufre en que los pecadores son quemados eternamente? Por lo visto, la supuesta madre de dios sí.


Ahora, si hay algo a lo que recurre todo defensor de Fátima como evidencia irrefutable es a la famosa danza del sol, ocurrida el 13 de octubre de 1917, en la última aparición. En primer lugar, la posibilidad de que el sol se mueva de su lugar es ridícula de por sí, pero si se buscan testimonios imparciales acerca de este fenómeno, no los hay. Ese día había llovido, y cuando se despejó la gente vio que el sol danzaba, aunque hay otros que hablan de luces, cambios de color del cielo y muchas otras versiones. La verdad es que no me explico cómo miraron tanto rato al astro rey directamente como para darse cuenta que se movía o qué referencia tomaron para determinarlo; de hecho, si te quedas mirando fijo el sol durante un rato y te aguantas el dolor, además de quedar ciego por el resto del día, de seguro que tus enrojecidos ojos terminarán viéndolo moverse al ritmo del reggaetón. Por mi lado, me decanto por un caso de histeria colectiva. Recuerdo hace algunos años ver un reportaje acerca de la aparición de la imagen de la virgen en el vidrio de una casa acá en mi país. Lo que nadie pareció advertir es que era diciembre, el vidrio estaba sucio y en él se reflejaban distorsionadas las luces de un árbol de navidad de una casa de enfrente. Igual todos veían a la virgen y se persignaban.


¿Qué es Fátima en realidad? Pues por todo lo que he leído, nada más que un fraude que ha dado más réditos que los que se creyeron en un principio. Lo que comenzó como el signo evidente de que Dios no aprobaba el proceder de la República Portuguesa se transformó en una arenga para que la iglesia luchara contra el comunismo soviético. Son los delirios o mentiras de unos pastorcitos ignorantes que se transformaron en un espectáculo religioso para masas y en un negocio que hasta hoy llena las arcas de la iglesia con los aportes de los peregrinos que van a Fátima cada año. Y el mensaje espurio de Fátima ni siquiera es obra de Lucia do Santos, pues apenas aprendió a leer y escribir, nunca siendo una persona muy brillante, pero sus memorias con la versión oficial de lo sucedido son dignas de un escritor de best sellers. Ahora, muchos dirán que por ser yo ateo desmerezco el milagro ocurrido en Portugal hace ya casi 100 años, pero para escribir este artículo me basé principalmente en las apreciaciones al respecto de Mario de Oliveira, sacerdote católico portugués que ha investigado las apariciones y publicó un libro llamado “Fátima Nunca Máis”.

La fe es el consuelo de los tontos y el arma del timador.

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