viernes, julio 31, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan estúpido es?: El Éxodo


Hay mitos que son inocuos; sencillamente cuentos que están hechos para entretener o, en el mejor de los casos, para dejar alguna enseñanza de algún tipo. Pero hay otras historias que engendran odio, miedo y la justificación para que hoy se cometan crímenes de lesa humanidad. Estoy hablando del Éxodo de los hebreos.

La historia dice que los descendientes del patriarca Jacob, quien se asentó en Egipto debido a una sequía en Canaán,  fueron reducidos a la esclavitud por los egipcios durante 400 años, sufriendo no sólo esto, sino también la muerte de todos los varones recién nacidos. No obstante, un chico es salvado metiéndolo en una canasta y es dejado en el Nilo, siendo sacado luego por una princesa egipcia que lo cría como su hijo. Cuando el muchacho crece, salva a un hebreo de ser azotado por un capataz y mata a este último, lo que lo obliga a abandonar el reino y escapar a los territorios del Sinaí. Ahí se une a una tribu de pastores y forma una familia; pero un buen día se encuentra con una zarza que arde sin quemarse que habla, la cual le manda a ir a Egipto a liberar a su pueblo.


Moisés – nombre que le dieron los egipcios y que nunca deja de usar – vuelve a su tierra natal, pero no es él el que habla con el faraón, sino su hermano Aarón, pues la Biblia da entender que Moisés era tartamudo. Ahí vemos la típica imagen de Moisés diciéndole al faraón: "Libera a mi pueblo"; mientras que el soberano de los egipcios se niega tozudamente y ni siquiera se siente impresionado por el bastón que se transforman serpiente. Luego vendrían las 10 plagas, hasta que la muerte de los primogénitos golpea de tal manera a la civilización de las pirámides que el faraón al fin permite salir a todos los esclavos hebreos y además les paga una indemnización por los años de cautiverio.


Acá viene la parte más espectacular de la historia, con los israelitas arrinconados entre el Mar Rojo y el ejército egipcio que le pisaba los talones. Entonces Moisés se para al borde de la playa y con el poder de Dios hace que las aguas se abran, dejando un camino seco entre dos murallas de mar por entre las cuales los hebreos cruzan al otro lado. Pero el faraón, demostrando ser bastante estúpido, se mete con su ejército entre medio de esas dos enormes masas de agua, y a mitad de camino es aplastado.


Al final Moisés lleva a su pueblo al monte Sinaí, ahí le entregan los 10 Mandamientos. Pero sus chicos al verse solos arman una gran fiesta con juegos de azar, mujerzuelas y un becerro de oro. Cuando Moisés baja de la montaña y ve la casa de putas que se ha armado en su ausencia, desata el primer pogromo de judíos de la historia de la humanidad. Después de esto, en castigo por sus acciones, los israelitas deben vagar por el desierto durante 40 años y alimentarse de perdices y  maná (menos mal que no me refiero al grupo mexicano, porque eso sí hubiera sido un castigo bíblico). Al final, Moisés es castigado permitiéndosele sólo mirar de lejos la Tierra Prometida, siendo su sucesor, Josué, el encargado de conquistar esos territorios.


Esto es a grandes rasgos lo que la Biblia (en especial los cinco primeros libros, conocidos como Pentateuco por los cristianos y Toráh para los judíos) nos ha contado acerca del origen del pueblo de Israel, que según la voluntad de su dios, Yahveh, decidió entregarles como herencia la tierra prometida conocida como Canaán en esa época y como Palestina en la actualidad. Obviamente también es el origen de uno de los conflictos más cabrones con que tiene que lidiar la humanidad hoy en día.
La pregunta que cualquier persona medianamente inteligente haría es: ¿Por qué mierda tenemos que tomar una leyenda como cierta y basar todo nuestro tinglado religioso y político en ella? Es semejante a que se siguiera atribuyendo la separación entre Europa y África a la fuerza de Hércules, que se diga que no hay gigantes en Escandinavia porque Odín los mató a todos o que todos descendemos de Adán y Eva… ¡Bueno! Eso sí lo siguen creyendo muchos, cosa de la cual hablaré en otro artículo.


Hay quienes aún en nuestros días intentan convencernos de forma majadera que la historia de Moisés es totalmente cierta, cuando la ciencia arqueológica ha demostrado que no existen vestigios de nada de lo que se cuenta en la Biblia. Desde principio a fin, el relato de la historia de Moisés nos suena a cuento chino, con todas esas plagas tan espectaculares como para poner de rodillas a una de las naciones más poderosas de la época. Es más, no existe en todo Egipto prueba o registro escrito alguno de la ocurrencia de estos hechos, y ni siquiera de asentamientos de israelitas en esa tierra durente la época en que supuestamente ocurrieron los hechos.


Más de alguno puede decir que los egipcios no escribieron acerca del Éxodo porque los dejaba mal parados el hecho de que el dios y un pueblo esclavo les haya doblado el brazo, pero eso es simplemente una justificación pueril, pues hay más detalles detalles en el relato que nos indican que se trata sólo de una fábula. En primer lugar, según lo que dice la Biblia, fueron 600.000 los hombres israelitas que salieron de Egipto, sin contar a las mujeres, los niños, los ancianos y los no israelitas que decidieron acompañarles. Haciendo un cálculo algo grosero, podemos estimar la cantidad de gente que salió de Egipto en unos 2 millones más o menos, cosa que ya en sí es una exageración. No obstante, haciendo un esfuerzo y burlando la lógica, aceptemos el número y pensemos lo siguiente: si tal cantidad de gente viaja por el desierto ¿por qué no dejaron ningún vestigio? Es casi imposible que 2 millones de personas que viajaron durante 40 años no hayan dejado nada a su paso. Los arqueólogos que han estudiado esto encuentran vestigios del paso de caravanas mucho menores, siendo casi siempre estos trozos de cerámica; pero no hay ningún yacimiento que nos indique el paso de una nación completa por esos parajes.


Por otro lado, el mismo viaje no tiene ningún sentido. El periplo de los hebreos – toda una odisea según los textos bíblicos – no debería haber demorado más que unos cuantos meses. La distancia que recorrieron entre el norte de Egipto y Canaán no es tan grande como para demorar 40 años. Es tan exagerado que pudieron ir a dar un paseo a la India antes de llegar a la famosa Tierra Prometida. Por mucha gente que haya participado en el viaje, lo cual puede tomarse como justificación para la demora, a lo mucho podían haber estado dos años en el desierto, no 40.


Ahora, muchos pueden decir que hay pruebas hoy en día acerca de la existencia del Éxodo y citar una batería bastante grande de documentales que hablan al respecto; pero no están tomando en consideración la fuente de esa información. El principal documental al respecto y uno de los más exitosos de los últimos años y se  titula "El Éxodo Decodificado", producido por James Cameron y dirigido por el investigador Simcha Jacobovici, el cual muestra gráficas muy impresionantes pero cae en la práctica que todas pseudo ciencia usa para justificarse: parte por la conclusión y luego busca las pruebas que la demuestren. Por ello Jacobovici se pasa todo el documental diciendo: "¿Es que acaso nadie más se había dado cuenta de esto?" Pretendiendo ser mucho más perceptivo que los hombres de ciencia. También vi otro documental donde mostraban una iglesia en Etiopía que decía resguardar el Arca de la Alianza, pero que se basaba para decir ello solamente en el testimonio del único sacerdote que tiene acceso a ella, siendo el resto sólo pruebas circunstanciales sin un valor científico real. Por último, otro "investigador" en búsqueda de las tribus perdidas de Israel, llegó al sur de África donde supuestamente emigraron parte de los hebreos junto con el Arca de la Alianza; sacando de dentro de la manga el descubrimiento de que esta reliquia era en realidad un tambor… eso.


Entonces ¿cuál es la verdad detrás de esta historia? Pues lo que sabemos por los estudios arqueológicos es que los nómadas que dieron origen al pueblo hebreo nunca fueron a Egipto. Su cultura e identidad nacional nació en la tierra de Canaán, siendo en su origen una sociedad de ciudades estados politeístas que no llegó formar una nación unida hasta aproximadamente el siglo X antes de Cristo. Ni siquiera se puede tener certeza acerca de la existencia de personajes más tardíos como lo son al rey David y su hijo Salomón. Sin embargo, si sabemos que en algún punto del siglo IX u VIII al reino de los hebreos se dividió en dos, quedando en el norte el reino de Israel y en el sur el de Judá. Al tiempo el norte cayó en manos de los asirios y el sur comenzó a desarrollar toda una leyenda acerca del origen de la etnia hebrea, robando ideas de pueblos vecinos como el Jardín del Edén y el diluvio de la saga de Gilgamesh, o el cuento de Moisés rescatado de las aguas de la historia del rey Sargón I. Con esto fueron capaces de crear una identidad nacional fuerte, con una idea bastante original y revolucionaria para su época, que es la relación una nación, una religión y un dios.


Una leyenda o historia mitológica de este tipo no representaría ningún problema si no fuera la base de tres religiones en la actualidad, dos de ellas de carácter universal, que se enfrentan y que intentan demostrar cuál de todas sirve mejor al mismo Dios. Además, como si esto fuera poco, el Estado de Israel basa su derecho a existir en la promesa que Dios le hizo a Moisés, y antes que él, a Abraham; lo cual obviamente les da un derecho divino a esas tierras, dejando a los palestinos con poco sustento a su reclamación.


Para ser justo, no es culpa del relato lo que ocurre en la actualidad, pues simplemente es una leyenda que fanáticos religiosos dieron por cierta. El verdadero problema es lo que se cimenta sobre estos mitos, pues las tres religiones que nacieron a partir de ellos no son ejemplos de bondad, tolerancia o respeto hacia el resto. Menos en el caso de un estado que pretende existir debido al deseo de una deidad, cosa que casi ningún país en la actualidad puede aseverar, aunque lo desearían.




La historia de la salida de los israelitas de Egipto es la muestra de que no por mucho que se crea algo va a resultar ser cierto, tampoco importando cuánta gente lo crea. Si se intenta basar nuestras creencias religiosas o políticas en cuentos de hadas, tarde o temprano nos daremos en las narices con la cruda realidad; e incluso entonces, habrá quienes nunca estén dispuestos a aceptar la verdad.

2 comentarios:

  1. No lo habia pensado de esa forma. Leo la biblia porque quiero aprender a joder a los fanáticos religiosos con su mismo libro. Pero verdad que no hay pruebas del éxodo ni nada de eso. Lo que si me llamó la atención del éxodo es que jehovah mismo mata inocentes, o los hace sufrir, les exige ofrendas, se autoproclama celoso, e incluso de no ser por Moisés mataba a todos los hijos de Israel o descendientes de éste -como lo quieran interpretar- porque adoraban al becerro de oro que el mismo Aaron hizo. Aaron que de paso pasó desapercibido de ésto. Eso en el éxodo cuando lea Levítico veré si no se salvó de la ira del celopata jehovah! Eso si... Moises puso su granito de arena al mandar a matar a unos cuantos miles de "descarriados" por mismo del becerro. Bueno... Estamos en contacto. Excelente aporte. Ya te compartí. Saludos.

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  2. Juan 6: 44-45
    44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

    45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

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