martes, junio 23, 2015

Homosexualidad y Ficción: El Reflejo de Nuestros Prejuicios (Parte 2)


Nos quedamos al final del capítulo anterior con Europa inmersa en la Edad Oscura, por lo que es poco lo que podemos rescatar para el tema que estamos tratando. Por ello echemos una mirada al resto del mundo.
Al mismo tiempo que el cristianismo imponía sus ideas en el Viejo Continente, Mahoma impuso la sumisión a Alá en Arabia, Siria, Persia, el norte de África e, incluso, en partes importantes de España y la India. Como una religión de raigambre judeocristiana su posición ante la homosexualidad es adversa, aunque también algo hipócrita, pues es muy común la relación entre jóvenes y adultos al estilo griego en la cultura árabe. También están los Mukhannathun, travestis y en algunos casos eunucos dedicados a la entretención artística, los cuales fueron desterrados por el profeta de las inmediaciones de Medina, aunque estaba también prohibió estrictamente agredirlos.


Pero mucho antes del Islam, esas tierras del este estaban habitadas por culturas mucho más antiguas, como sumerios, acadios, babilonios, etc. Es muy común en sus relatos acerca de la creación de estas civilizaciones que los dioses decidan hacer un tercer sexo que les sirva en funciones sacerdotales. No obstante, la relación homoerótica más clara en sus leyendas es la del héroe sumerio Gilgamesh y su compañero cornudo y peludo Enkidu, este último creado por la diosa Araru para que fuera el perfecto complemento del héroe.


Pero quienes tienen una tradición amplia acerca de la homosexualidad son los indios. En primer lugar, sus dioses cambian de sexo según convenga, porque para los indios las naturalezas masculina y femenina son divinas, por lo que los dioses solo tienen que elegir cual representar. También está la unión mística de los dioses con sus consortes divinas, lo que genera deidades hermafroditas, como es el caso de Shiva y Parvati, quienes dieron forma al andrógino Ardhanarishvara. También está la historia de cuando Vishnu cambió de sexo y se transformó en la encantadora Mohini para engañar a un demonio; no obstante, también Shiva cae en sus encantos y tienen un amorío.

Ardhanarishvara

Ahora, hay relaciones de frentón gay entre los dioses hindúes, como es el caso de Agni, dios del fuego, la energía creativa y la salud, con Soma, deidad lunar. También está el caso de los dioses acuáticos Mitra y Varanu, quienes simbolizan el compañerismo y la unión sentimental entre hombres. En estos mitos también es muy común la reproducción entre dioses del mismo sexo, como en algunas versiones del nacimiento del héroe Karttikeya y o el mismo dios Ganesha.

Agni

Por último, podemos nombrar el caso de Bahuchara Mata, la diosa que se representa montada sobre un gallo y que es patrona de los hijra, el tercer sexo en la India. Los hijras se castran voluntariamente y se visten de mujer, siendo algunos de ellos homosexuales que han cumplido el papel de pasivos en sus relaciones. Se cree que los hijras bendicen a los recién nacidos por lo que suelen asistir a los nacimientos en medio bailes y cantos.


Ahora, quizá tan antigua como Egipto o Sumer, China tiene muchas tradiciones acerca de la homosexualidad en sus historias y mitos. Entre las deidades tradicionales chinas que son homosexuales, bisexuales o transgenero podemos contar nombres como Chou Wang (dios de la sodomía), Lan Caihe (hermafrodita y uno de los 8 Inmortales del taoísmo) o Yu el Grande (mítico fundador de la dinastía Xia).


Los chinos, a diferencia de otras culturas, tienen referencia a la homosexualidad femenina, en especial en la novela del siglo XVIII “Romance de las Flores en el Espejo”, que nos cuenta acerca de la isla de las mujeres, una tierra maravillosa rodeada por aguas de una densidad menor a la normal que hace que los barcos que se acerquen se hundan. En esta isla viven solo mujeres sin necesidad de hombres, formando matrimonios que pueden tener hijos cuando una de las cónyuges decide dormir a la intemperie, siendo fecundada por el viento de sur, asociado a la homosexualidad de todo tipo por los chinos.


También las criaturas sobrenaturales chinas tienen tendencias homoeróticas, como en caso de los Xian, una especie de hadas masculinas de los bosques que eligen a jóvenes hermosos como amantes, aunque estos idilios siempre suelen terminar mal. Por su lado, los dragones, que simbolizan la virilidad, prefieren a los ancianos, como en el cuento “El Dragón y el viejo campesino”.


En el panteón chino el dios patrono de la homosexualidad es Tu Er Shen, “El dios conejo”. Como relata el “Cuento del Dios Conejo”, en vida fue un hombre llamado Hu Tianbao, que se enamoro de un inspector imperial, pero que fue condenado a muerte por este mismo debido a su amor gay. Cuando llegó al infierno, los dioses del inframundo hicieron justicia y lo nombraron patrono de las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo.


Si cruzamos el mar de China, llegamos al hermoso archipiélago de Japón. Según los nipones la primera pareja de homosexual fue la formada por Shino No Hafuri y Ama No Hafuri, sirvientes de la diosa solar Amaterasu. Cuando Shino muere, Ama comete suicidio y los dos son sepultados juntos, aunque sobre su tumba nunca brilla el sol, demostrando la desaprobación de Amaterasu. Pero entre los dioses hay casos patentes de ambigüedad sexual, como el caso de Ishi Kori Dame, dios andrógino patrono de los fabricantes de espejos y canteros; las shirabyōshi, que son unas criaturas transexuales mezcla entre humano y serpiente, cuyo nombre es usado también por unas sacerdotisas shinto; así como Inari, andrógino patrón de los zorros, la fertilidad, el arroz, el té, el sake, la industria la agricultura y señor(a) de los kitsune.

Inari

Por otro lado, es importante notar que la sociedad japonesa siempre ha sido tolerante hacia la sexualidad alternativa, contando con una práctica muy parecida a la pederastia griega que es llamada shudo.
Hay un detalle en los mitos que se repite y es la existencia de dioses que muestran rasgos de ambos sexos, siendo muy común a lo largo y ancho del mundo; en Dahomey tenemos a Mawa-Lisa, en Zimbabwe a  Mwari, en Australia a la serpiente arcoíris Ungud, en Filipinas Bathala, en Borneo Mahatala-Jata, entre muchos otros.


Si de Japón saltamos a América del norte encontramos con los inuit, también conocidos como esquimales, que en sus leyendas cuentan que la primera pareja de humanos fueron dos hombre, Aakulujjuusi y Uumarnituq, quedando este último embarazado de su compañero. No obstante, como Uumarnituq no podía parir debido a su cuerpo masculino, usó magia para cambiar de sexo y volverse la primera mujer.


Uno de los personajes más recurrentes en las historias de los aborígenes norteamericanos es Coyote, el embaucador basado en el cánido del mismo nombre. En varias de estas historias, Coyote asume la forma de una hermosa y encantadora mujer para seducir a alguna chica que desea.


Ya en la Mesoamérica nos encontramos con Chin, un dios maya que presidía matrimonios entre jóvenes varones del mismo sexo, algo muy común en ese pueblo. En tanto los aztecas contaban con Xochipilli (El Príncipe de las Flores) dios del arte, las flores, los juegos, la belleza, la danza, las canciones y el maíz, quien además tenía bajo su protección a los homosexuales varones. Estos últimos, junto a las lesbianas, poseían una gran importancia en el pueblo náhuatl, pues fungían como sacerdotes de la diosa de los excrementos Tlazoltéotl (quien convertía todo lo malo en bueno) y de Xochiquetzal, diosa de la fertilidad y la maternidad.

Xochipilli

Por último, demos una mirada al vudú que se practica en regiones de Luisiana y en el Caribe, religión que hace sincretismo entre los santos católicos y dioses africanos. En este credo, la Loa (diosa) del amor erótico, la sensualidad y la belleza se llama Erzulie, representada en ocasiones como la virgen María, pero que también tiene muchas encarnaciones diferentes. El aspecto de Erzulie Freda, que es una joven hermosa y coqueta con gusto por el lujo, es la protectora de los homosexuales varones, mientras que Erzulie Dantor, una mujer gorda y de grandes senos que muestra diferentes cicatrices de cortes por su cuerpo, es la protectora de las lesbianas.

Erzulie Freda

Recapitulemos lo que hemos visto hasta este momento. Es obvio que las culturas del extremo oriente y las de América precolombina fueron tolerantes con la homosexualidad, en especial si se les compara con los pueblos que tienen la influencia de religiones judeocristianas. Sin embargo, es patente también que el machismo siempre está presente en todos lados, pues mitos y leyendas casi siempre están referidos a la homosexualidad masculina, siendo la femenina ignorada en el mejor de los casos, o de frentón condenada. También debemos desmentir uno de los mitos modernos que dice que las sociedades paganas de Europa eran tolerantes con la homosexualidad antes de la cristianización, pues se vio que tanto nórdicos como celtas no veían con buenos ojos las relaciones de gente del mismo sexo.
Con la llegada del renacimiento, poco a poco la homosexualidad comienza a hacerse visible a través del arte, en algunos casos inteligentemente camuflada. En el próximo capítulo veremos que Miguel Ángel no sabía dibujar mujeres, cómo el escritor de las obras de Shakespeare escondía algunos secretillos y conoceremos las primeras vampiras lesbianas.

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