miércoles, febrero 25, 2015

Payasos Terroríficos: Todos Flotan





Coulrofobia es una palabra que de seguro un mínimo de los lectores ha escuchado, siendo muchos menos los que conocen su significado. No explicaré la etimología porque es algo engorroso, pero diré que esta palabrita se refiere al miedo que inspiran los payasos; una fobia muy común que ha sido explotada por diferentes autores en las últimas décadas.

Pero ¿Por qué los payasos provocan miedo, siendo que su principal fin es hacer reír? Hay psicólogos y psiquiatras que han intentado dar una explicación a esto, debiéndose posiblemente a miedos infantiles que sobreviven en la adultez. No obstante, lo anterior es harina de otro costal, porque lo que nos convoca es explicar cómo el payaso se transformó en un personaje de nuestras historias de terror.


El payaso es descendiente directo de los bufones que plagaban las cortes de los reyes en Antigüedad y el Medievo, siendo estos los encargados de decir lo que nadie se atrevía a los soberanos en forma de bromas. Otro antecedente son los personajes de la Comedia del Arte italiana del siglo XVI, en especial Arlequín y Polichinela, quienes con sus trajes multicolores y mascaras graciosas dieron el primer atisbo de la fisonomía del payaso, aunque oficialmente se establece la aparición del primero a principios del siglo XIX.


El primer payaso del que se tienen registros es de Joseph Grimaldi en Inglaterra, quien fue un famoso artista con una vida personal muy oscura. Provenía de una familia disfuncional con un padre abusivo, cosa en la que él mismo se transformó cuando tuvo su propia mujer e hijos. Famoso por sus presentaciones en el teatro, Grimaldi fue acusado en la época de pederasta  y sufría de alcoholismo, lo que al final le llevó a una muerte miserable en 1837. Charles Dickens escribió una historia acerca de su vida llamada “Memories of Joseph Grimaldi”.

 Joseph Grimaldi

Pero hay algo que es casi calcado para cada uno de los payasos terroríficos y esa es su fisonomía: cara completamente blanca, nariz roja y bulbosa, boca pintada de rojo en forma de una sonrisa exagerada y cabello de algún color chillón. Estas características fueron creadas por Grimaldi y usadas por todos los payasos que le siguieron, siendo en ese entonces una ayuda para su tarea de hacer reír, aunque a los ojos modernos parezcan algo aterradores. Por esa misma época fue la conversión del payaso, quien pasó de las tablas del teatro a la arena del circo.


Ahora, la primera acepción negativa del payaso en nuestra cultura viene del comic. En 1939 se publicó por primera vez Batman, apareciendo un año después su más grande enemigo, que tendría la fisonomía de un payaso. Llamado el Joker o el Guasón, este extraño villano comenzó como un ladrón excéntrico con una obsesión por la parafernalia bufonesca y nada más. Sólo para la década de los ochenta el personaje cambia y se vuelve oscuro y cruel; un psicópata sin pasado que sólo quiere que todo arda. Si se quiere tener una idea acerca de la evolución del personaje del joker, es tan sencillo como mirar sus tres encarnaciones en la pantalla grande, desde la exagerada y amanerada de Cesar Romero en los 60’s, pasando por el cruel bufón de sonrisa perpetua de Jack Nicholson hasta llegar al psicópata desatado de Heath Ledger.


Debo ser justo y decir que el siguiente personaje no es malvado, pero para algunos fue aterrador y lo sigue siendo, por lo que se ha tomado como molde para sus contrapartidas malignas. El payaso Bozo fue creado en  1946 por Alan W. Livingstone como un personaje infantil para televisión y radio. Sin embargo, quizá debido a su apariencia, Bozo se volvió un personaje aterrador para muchos, provocando que muchos niños no se atrevieran a ver su programa. Es tan así esto, que en Estados Unidos el miedo a los payasos es llamado Bozophobia.


Bozo inspiró a otro payaso que si es malo, aunque nos quieran decir lo contrario. En 1963 la línea de restaurantes de hamburguesas McDonald adopta al payaso Ronald como su mascota oficial, con lo que se buscaba tener una mayor llegada a los niños. Ronald McDonald, a pesar de su apariencia innocua, es un monstruo en toda regla, porque les vende a nuestros niños comida nauseabunda que les convertirá en adultos con problemas de obesidad.


Pero al hablar de maldad, hay un antecedente que hiela la sangre. En Chicago, entre 1972 y 1978 se registró la desaparición de 33 jóvenes de los que no se tuvo pistas. Por su lado, en la ciudad había un ciudadano ejemplar llamado John Wayne Gacy, quien colaboraba con distintas obras de caridad y solía asistir a fiestas infantiles y a hospitales de niños disfrazado como un payaso llamado Pogo. Sólo un detalle era desagradable en el rechoncho señor Gacy, siendo este el hedor que se sentía cerca de su casa, el cual se adjudicaba a una plaga de alimañas o algo por el estilo. Resultó que la policía encontró 26 cadáveres de los 33 desaparecidos en el sótano de Gacy, habiendo también una completa sala de tortura. Gacy, a través de su alter ego de Pogo el payaso (una personalidad alterna, según los especialistas que estudiaron su caso) violó y mató a todos esos jóvenes, enterrando algunos en el sótano mientras a otros los lanzó a un río cercano. John Wayne Gacy fue encontrado culpable y condenado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte, siendo ejecutado recién en 1994. Durante su larga estancia en el pasillo de la muerte se volvió pintor, girando sus obras alrededor del tema de los payasos. Cuando fue ejecutado con la inyección letal, sus últimas palabras fueron: “¡Bésenme el culo! ¡Nunca sabrán donde están los otros!. No se supo si se refería a los cuerpos que no se encontraron o a víctimas de las que no se tuvo noticias.


Si bien Gacy es completamente real, lo que lo hace aún más aterrador, es que es el modelo en que se inspiraron muchos autores posteriores para crear sus propios payasos asesinos; por ello pensé pertinente hablar de él en esta reseña.

 Pintura de Pogo hecha por Gacy

Aunque no es una película de terror con payasos como protagonistas, sino una de fantasmas que fue mencionada cuando hablé de las almas en pena, “Poltergaist” tiene un payaso que nos hizo a todos tener pesadillas. El muñeco del payaso poseído que arrastra al hermano de la protagonista debajo de la cama es tan aterrador que la película se hizo conocida principalmente por esta escena.


Pero fue es 1986 en que la coulrofobia afectaría a un mayor número de personas gracias a una novela de Stephen King. Ya hablé de “It” en mi artículo acerca de extraterrestres hijos de puta, pero la novela es más conocida por el avatar de payaso que usa el villano que aparece en ella. “It” nos relata la historia de unos chicos de un pueblito de Nueva Inglaterra que son acosados por un ente extraterrestre que muchas veces asume la forma de un payaso llamado Pennywise, quien busca llevar a los chicos a la locura a través de sus miedos. La historia nos cuanta acerca de los enfrentamiento con el monstruo cuando los protagonista son niños y adultos, hablando de los miedos infantiles y cómo estos se permean a veces a nuestra madurez. La novela fue adaptada en una miniserie para televisión en 1990 en la que el actor Tim Curry actuó como Pennywise.


Otra que fue reseñada pero que debo mencionar acá es “Killer Klown from Outer Space”, película de 1989 que, siendo de serie B, se transformó en un clásico del género. Una nave espacial con forma de carpa de circo baja sobre un pueblito de Estados Unidos, en ella vienen unos terroríficos payasos con la intención de sembrar el terror entre los lugareños (ver "Llévenme con su Líder... me lo voy a Comer a él primero part. 3" para más información).


Volviendo al comic, otro payaso maldito nace en las viñetas para hacer de las suyas. En 1992, en el Spawn N°2 se nos presenta a Clown (Payaso) un sujeto rechoncho y deforme con la cara pintada con una especie de M azul, quien es el encargado de entrenar a los Engendros del Infierno que son enviados a la tierra. Violento y degenerado en extremo, Clown también se hace llamar Vialator (Violador), siendo su forma verdadera la de un enorme demonio con púas por todos lados, ojos de insecto rojos y fauces llenas de colmillos.


Pero es en el cine donde más se ha desarrollado la figura del payaso malvado. Ahí tenemos una película de 2000 llamada “Killjoy” que trata sobre un adolescente que se ha fijado una chica que es novia de un gánster, lo cual le gana una golpiza y termina muerto. El cuento es que el chico había recurrido antes de morir a la magia negra para invocar un espíritu de venganza, quien posee al muñeco de un payaso llamado Killjoy. Años después de la muerte del chico, el payaso vuelve a vengarse de todos, culpables e inocentes. La película es de bajo presupuesto y algo burda, pero el diseño del payaso es aterrador.


Rockero y director de cine, Rob Zombie es todo un personaje en sí. A él debemos la película de 2003 “The House of 1000 Corpses” en que un grupo de jóvenes (un cliché repetido hasta la saciedad en el terror americano) se encuentran con una familia de psicópatas asesinos seriales. El principal miembro de la familia  Fireflies es el Capitán Spaulding, quien utiliza maquillaje de payaso.


Ahora, al igual que con otros personajes, con el paso del tiempo y las películas, el payaso terrorífico también se volvió repetitivo en cuanto a sus historias, siendo siempre un demonio que toma esa forma o un psicópata que usa ese disfraz. Nuevamente la falta de imaginación aparece.
En 2010 el cineasta español Alex de la Iglesia nos presenta una comedia negra rarísima llamada “Balada triste de Trompeta”, que cuenta la historia de Javier, un payaso que sufre los abusos de la dictadura franquista, por lo que en un momento de locura decide transformarse en el payaso vengador, blanqueando su cara con soda caustica, quemando sus mejillas y la boca para dar el color rojo del maquillaje. Un filme extraño pero que es del todo recomendable.


Una de 2013 es “All Hallows Eve”, que es una colección de tres historias de terror diferentes en que aparece casi como personaje circunstancial Art el payaso, un engendro aterrador que hiela la sangre de sólo mirarlo.


Una de las cosas más originales en cuanto al genero de terror que se ha realizado en los últimos años es la serie "A American Horror Story", la cual nos muestra una historia de terror diferente en cada una de sus temporadas, siendo estas tratadas de manera inteligente y fresca. En su cuarta temporada nos muestran al último circo de fenómenos que viaja por Estados Unidos en los años 50's, presentándonos a un aterrador villano en el personaje de Twisty el payaso, un aterrador engendro con una enorme sonrisa perpetua.


La última encarnación del payaso malvado en el cine es la película “Clown” de 2014. Un padre de familia tiene a su hijo de cumpleaños y, como ha fallado el payaso que lo animaría, el encuentra un viejo disfraz que usa para él mismo entretener a los pequeños. No obstante, cuando todo termina e intenta sacarse el traje, este se pega a su cuerpo, siendo imposible sacarlo sin hacerse daño. Lo peor es que algo horrible habita ese traje y comienza a poseer al hombre.


Es muy rara y da para pensar la metamorfosis que ha tenido el payaso al género del terror, pues es un personaje que debería hacer reír y ser amado por los niños. Es tan así el miedo de algunos, que muchos circos han comenzado a hacer campañas para revertir la percepción negativa que se tiene hacia los payasos. Hay que ser justos y decir que estos artistas son gente que sólo buscan divertirte y, aunque el género del terror los ha adoptado, su misión no ha cambiado… independiente de que en el momento que lees esto hay un payaso con un cuchillo parado detrás de ti listo para matarte… ¡Suerte!.



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